Lo rescatable de las elecciones

"Tras las primeras dos elecciones estatales de este año en el país -Guerrero y Baja California Sur- queda claro que muchos son los retos que enfrenta la democracia electoral mexicana, pero también que hay aspectos rescatables que es necesario fortalecer de cara a los próximos comicios.

De lo visto en los dos procesos señalados inquieta el tono agresivo adoptado por partidos y candidatos, la ""guerra sucia"" que echa mano de acusaciones graves sin un sustento sólido, las filtraciones que ponen en duda la integridad moral de los adversarios, así como la violencia verbal de las campañas que, como sucedió en Guerrero, llegó a la agresión física.

El hecho de que los candidatos que se presentaron en ambos comicios hubieran migrado de partido político -a unos cuantos meses del día de la elección- abre dudas sobre la fortaleza ideológica de las militancias partidistas, mostrando más un pragmatismo de ganar a como dé lugar que un verdadero compromiso con plataformas y proyectos de nación, cuya importancia parece haberse relativizado.

En cambio, vale destacar la paz con la que se llevaron a cabo los comicios, así como la copiosa participación ciudadana, sobre todo en el caso de la elección del domingo pasado en Baja California Sur. Es decir, lo agresivo de las campañas y un entorno generalizado de inseguridad pública no inhibió que la gente saliera a votar. Esa es una buena noticia. En su mayoría, los mexicanos todavía ven en el voto el camino para buscar soluciones a sus problemas.

También cabe destacar que a menos de 24 horas de cerradas las casillas los partidos perdedores salieran en general a reconocer su derrota, sin llamar a conflictos postelectorales ni apelar a la judicialización de los procesos, aun cuando algunos de ellos se dijeron víctimas de elecciones inequitativas. El reconocimiento de que los números no los favorecen es un paso correcto hacia la normalidad democrática y al fortalecimiento de las instituciones electorales, que así se legitiman por partida doble: ante los partidos políticos contendientes y ante la ciudadanía, que termina por confiar en que quienes organizan los comicios lo hacen de buena fe y con imparcialidad.

Tal debe ser el tono de las elecciones que faltan por celebrarse este año en México. De todas, no sólo la del Estado de México, que se ha vuelto eje de los equilibrios políticos del país por sus peculiaridades.

Si se matizan los discursos, si se busca el favor del electorado en buena lid, si se respeta a los encargados de organizar y calificar las elecciones, sin duda tendremos un mejor entorno para llegar al 2012 dentro de un esquema de partidos competido, pero no polarizado. Ello redundará en paz para la nación y en gobiernos electos reconocidos y fuertes. (El Universal)

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