Palabras del periodista Mario Ruiz Redondo, durante la celebración del 40 Aniversario de Fundación del Periódico Cuarto PoderDistinguidos invitadosMuy queridas, maestra María Morales Ruiz, nuestra directora general, y licenciada Ana María de la Cruz Morales, nuestra gerente de Comercialización y Publicidad.
Compañeros responsables de las Dirección Adjunta, Redacción, Información y de secciones; reporteros corresponsales, fotógrafos, correctores, diseñadores; de las áreas administrativas, producción, publicidad, de circulación, talleres y seguridad, sin olvidar a los compañeros voceadores y distribuidores de todo el estado.
Para mi es un gran honor poder dirigirme a todos ustedes, en este día de celebración muy importante, para cada uno de quienes tenemos la oportunidad de aportar nuestro esfuerzo personal, para producir todos los días, el periódico más trascendente de Chiapas y uno de los más importantes de México: Cuarto Poder.
Gracias por esta distinción, en esta fecha tan significativa.
Hablar de Cuarto Poder, obliga inmediatamente a ubicarlo como la referencia más importante del ejercicio periodístico, pero sobre todo de la defensas de la libertad de expresión en Chiapas y en México, en las últimas cuatro décadas.
Conocí y viví muy de cerca a los infatigables esfuerzo de su fundador y director general, mi amigo Conrado de la Cruz Jiménez y de su compañera de toda la vida, María Morales Ruiz, cuando apenas tenía nueve años de permanencia en la capital del estado.
Fue en mayo de 1985, cuando tuve el gusto de conocer a aquel extraordinario personaje de la vida tuxtleca, en los días en que acepté en la Ciudad de México, la atenta invitación del entonces gobernador Absalón Castellanos Domínguez, para colaborar como vocero oficial del Gobierno de Chiapas. Fue así, como tuve la oportunidad de establecer por primera vez en el país, el concepto de Coordinación General de Comunicación Social, que actualmente utiliza para el manejo de su imagen, Presidencia de la República.
Estadía de sólo un año en la patria chica. Renuncio en junio de 1986, para aceptar la amable invitación, para asesorarlo, del gobernador electo en Chihuahua, Fernando Baeza Meléndez, Tiempo suficiente para iniciar con Conrado y María, una amistad que se volvería entrañable con el paso del tiempo, en el que compartimos ideales y acciones comunes para servir mejor a Chiapas.
Recuerdo que un día le dije a Conrado: Oye, ya no sigas gastando tu paga en viajes al extranjero y ahorra para que compres una propiedad céntrica y también adquiere una rotativa para que dejes la prensa caliente y puedas crea runa estructura de espacio y tecnología, que te permita ingresar a una etapa más favorable a tus propósitos de informar en condiciones más favorables a la sociedad.
Un día de 1986, llegó a mi oficina de Comunicación Social en el piso superior del edificio de la antigua Casa Serfín, hoy Santander y me dijo: Asómate a la calle. Ves esa casita de adobe que está enfrente, pues es mía, la acabo de comprar y ahí estarán pronto las instalaciones del nuevo Cuarto Poder. Le di un fuerte abrazo, lo felicité y le auguré todo el éxito, porque por fin Chiapas tendría un periódico profesional y digno.
Cumpliría su objetivo, aunque ya no tendría el gusto de darle seguimiento cercano a este esfuerzo, pero aun así, lo hicimos a la distancia, más de 31 años después, me complace el haber sido escuchado por mis amigos Conrado de la Cruz Jiménez y María Morales Ruiz.
Ejercer la libertad de expresión, amparada por la Constitución General de la República, nunca ha sido fácil en nuestro país y menos en Chiapas, en determinados momentos del pasado, sobre todo cuando se cuestionan los abusos del poder en turno.
Manuel Salinas Solís, teniente del Ejército, secretario particular y hombre de la absoluta confianza del general Absalón Castellanos Domínguez, no soportaría los señalamientos de Cuarto Poder, en cuanto a diversos actos arbitrarios e ilícitos, por lo que acusaría a su director general por supuestos delitos de calumnia y difamación.
Una mañana de octubre de 1986, apenas había salido de su hogar y se dirigía su oficina del periódico, cuando fue interceptado por un grupo de empistolados que sin identificarse, lo privaron de su libertad, subiéndolo a un vehículo sin placas.
La intención del tirano Salinas Solís, de que nuestro amigo pagara su osadía pasando el fin de semana en la prisión Cerro Hueco, sería frustrada al ser rescatado de las mazmorras de los sótanos de la Procuraduría de Justicia Estatal, y por orden de la Secretaría de Gobernación puesto a disposición de un juez, que recibiría la consigna de imponerle una fianza tan elevada, que hasta hoy sigue siendo histórica.
Conrado de la Cruz Jiménez no solamente no piso la cárcel, sino que ganaría el juicio al aprendiz de dictador de origen nayarita, una de las figuras más prominentes de la historia oficial de los enriquecimiento ilícitos en Chiapas.
Una experiencia nada agradable en principio para el fundador de Cuarto Poder, que no hizo mella en su quehacer periodístico, y que lo llevaría en 1999 a confrontarse nuevamente con la deshonestidad de un aprendiz político, Pablo Abner Salazar Mendiguchía, quien desde años atrás de pretender ser candidato a la gobernatura, despachaba como abogado, usurpando una cédula profesional de una mujer que había estudiado en la Universidad Autónoma de Puebla.
Así como nuestro prócer Chiapaneco, nacional y universal, don Belisario Domínguez Palencia, llegaría hasta el sacrificio al ofrendar su vida desde el Senado de la República, sustentado en la bandera de “¡Libres por la palabra libres!”, para combatir la usurpación y la dictadura a principios del siglo XX, el fundador y director general de Cuarto Poder, mi entrañable amigo Conrado de la Cruz Jiménez, enarbolaría los mismos ideales desde la capital chiapaneca, contra el abuso de poder y la tiranía, en el inicio del siglo XXI, que desataría en su contra y de toda su familia, de manera despiadada, el odio y la venganza.
Hoy, Conrado de la Cruz Jiménez y querido hijo Conrado de la Cruz Morales, no están con nosotros. Desde esta tribuna, mi reconocimiento por su inquebrantable defensa de la libertad de expresión y por su amor y entrega a Chiapas y México.
Cuarto Poder, su creación y orgullo, se mantienen con rumbo firme, bajo el mando de dos extraordinarias mujeres, María Morales Ruiz y Ana María de la Cruz Morales, que han sabido sacar adelante, con el apoyo profesional e incondicional de todo un equipo de trabajo, que a diario demuestra a los enemigos de los medios de comunicación impresos, que la palabra impresa permanecerá por siempre.
Salud y larga vida a Cuarto Poder. ¡Muchas felicidades!











