"Si la Ciudad de México se inunda es Marcelo Ebrard quien debe dar la cara, asumir responsabilidades y encontrar soluciones. ¿Por qué entonces no dotarle también de las herramientas para hacer frente al origen de los desastres: el cambio climático? Sería un buen ejemplo de que, cuando un gobierno nacional no puede, el resto de las autoridades tiene que tomar las riendas, en vez de sólo criticar con los brazos cruzados.
Ayer, 138 ciudades de 43 países firmaron el ""Pacto de la Ciudad de México""; compromisos contra el calentamiento global asumidos por urbes como París, Buenos Aires, Bogotá, Los Ángeles, Johannesburgo, Vancouver, Barcelona, Estambul, Lisboa, Sao Paulo, Bruselas, entre otras.
Lo ideal hubiera sido, desde luego, un pacto a nivel de países. Por desgracia, esa ruta ha fracasado una y otra vez desde que en 1997 fuera suscrito el Protocolo de Kyoto, un acuerdo internacional para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. La improductiva cumbre de Copenhague, en enero de este año, que tantas expectativas generó por la presencia del presidente estadounidense Barack Obama, fue la prueba más reciente de que los dirigentes mundiales no están a la altura del reto del calentamiento global.
México, como país, será sede en Cancún de la próxima cumbre. Pero a una semana de efectuarse, nadie espera mayores logros de ella. Los países clave en las negociaciones, China, India, Estados Unidos y la Unión Europea, mantienen prácticamente las mismas posiciones que en el fracasado Copenhague. Inmejorable contexto para que sean los alcaldes del mundo quienes tomen el relevo.
Los gobiernos de las ciudades, donde vive el 70 por ciento de la población mundial, tienen en sus manos la capacidad operativa de resolver los problemas más cercanos a la gente. En su ámbito de influencia están los principales factores relacionados con el cambio climático: administración del agua, emisiones de gases contaminantes, manejo de residuos sólidos, mayor consumo de energía, uso de combustibles alternativos.
El lunes 29 de noviembre inicia la reunión de Cancún, ¿cuál será la reacción de los gobiernos nacionales ante la petición de las metrópolis, de ser quienes reciban los recursos destinados a combatir el cambio climático? Parte de la decisión estará en manos del anfitrión y presidente mexicano Felipe Calderón. El hecho de que la iniciativa provenga de un jefe de Gobierno opositor debería ser lo de menos.
Quizá la única manera de salvar la reunión de países en Cancún, de hacerla útil, sea integrando a las autoridades locales en la solución. (El Universal)
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