Los buenos se van| los malos quedamos

"Julio César Rincón * CP. A cinco años de su partida, los amigos de don Conrado de la Cruz Jiménez lo recuerdan como un periodista excepcional y un amigo insustituible. Su legado vive y es tangible, dicen. En las tabernas y en las tertulias al fundador de Cuarto Poder se le conocía como ""Don Corleone"" o ""el jefe de jefes"", entre otros motes.

Rubén Moguel Ríos convivió con don Conrado desde 1996 hasta su muerte (2006), durante este lapso conoció de sus fortalezas y debilidades.

Dicho en otras palabras, Rubén Moguel Ríos logró ser su más cercano confidente y en el marco de su V aniversario luctuoso, le vinieron a la mente las anécdotas y enseñanzas de quien fuera su jefe y amigo.

A continuación se presenta la versión estenográfica de la entrevista que concedió a este reportero:



¿Dónde conoció a don Conrado?

-El 11 de mayo de 1996 conocí a don Conrado de la Cruz Jiménez físicamente en su segunda casa como él le decía (la cafetería del hotel Bonampak); porque su primera casa era Cuarto Poder.

No tenía techo, rentaba, comencé a laborar con él a los dos días, o sea el 13 de ese mismo mes y mismo año.



¿Cómo era él como ser humano?

Don Conrado fue una persona de un mirar profundo y de carácter fuerte, pero detrás de eso se escondía un corazón muy noble y humanitario, temible para muchos por su gran valor. Él me decía: aprende a dominar el miedo y te van a pelar el diente. Lo conocí en varias etapas de su vida; cuando estaba triste, preocupado, o alegre que hasta nos reíamos a costilla de sus amigos.



¿Tiene algunas anécdotas junto a él?

En una ocasión, estando en el exilio, me dijo: ahora que regreses le vas a llevar un recado al pijuy, y le pregunté ¿quién es el pijuy? me dijo fulano de tal; le volví a preguntar ¿por qué le puso pijuy? riéndose me dijo: míralo bien, tiene carita de pijuy.

Y anécdotas como esas tengo muchas. Me quedaron recuerdos muy bonitos de él, porque nunca me dio un mal trato, al contrario me daba consejos. Me decía que era como de su familia, aún en el exilio seguí colaborando con él.



¿Cuándo fue la última vez que lo vio?

En el mes de mayo del 2006 nos despedimos con planes de volvernos a ver en diciembre; pero ya no fue necesario, el 31 de diciembre hablamos por teléfono por el año nuevo donde me dijo que ya no nos íbamos a ver como habíamos quedado, porque muy pronto estaría de regreso y que La Pochota, como el Arco del Triunfo a Napoleón, sería para él testigo de su regreso.

Desafortunadamente no se cumplió, porque el 15 de enero del 2007 la muerte le arrebató la vida.



¿Alguna moraleja de esta historia?

Amigos hay muchos, pero personas como él muy pocas, ironía de la vida: los buenos se van, los malos quedamos.

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