Los Carrerantes expresan su fe a San Sebastián

Los Carrerantes expresan su fe a San Sebastián

El son marcado del clarín bélico y los tambores; el misticismo del carrizo, el fragor de la pirotecnia, la mezcla de la agilidad y la capacidad de movimiento del corcel, con la fuerza y resistencia del jinete, dieron paso a la escenificación religiosa que emula una batalla entre los Carrerantes.

Esta usanza que data desde la época colonial se celebra en el municipio de Venustiano Carranza -antes llamado San Bartolomé de los Llanos- y revela parte del sincretismo de la cultura indígena con la española.

Como cada año, los habitantes del pueblo, también llamados “totikes” en lengua tsotsil, solemnizaron a San Sebastián por medio de sucesos religiosos, espirituales y el ancestral Ch’ul Anil o Carrerante.

Esta jornada consiste en que un grupo de hombres realiza carreras en los barrios coloniales de San Pedro y San Sebastián, ataviados con trajes de estilo morisco completamente rojo, con bordados y tejidos únicos muy emblemáticos del municipio.

Haciendo referencia a la leyenda Beduina sobre la creación del caballo que dice: “Del viento vienes y viento debes ser en la carrera”, los totikes portando también un turbante y sombrero, se lanzan desquiciados y a toda marcha ante la mirada atenta de los residentes.

Al paso del tiempo la carrera se hace mas extrema; a la orden del lacero el potro ejecuta ciertas maniobras, esquivando con cierto riesgo a los devotos de los santos que alborozadamente disfrutan de la comitiva.

“Este circuito de ida y vuelta es consecutivo por al menos seis ocaciones. La caballería es encabezada por el Larinero quien anuncia el recorrido”, comenta unos de los totikes mientras se alista para galopar.

Es importante mencionar que Carranza también celebra a San Pedro Mártir, en abril; San Juan, en junio; y San Bartolomé, en agosto, con la actividad de los Carrerantes, pero a diferencia de que en junio visten de blanco.

Don Javier García, uno de los totikes vetustos del pueblo, platica que esta verbena se ha dado a conocer de menos a más dentro del estado.

“Previo a la actividad existe un estricto procedimiento ceremonial y privado, a la que no todos pueden acceder, según el criterio de los demás indígenas”.

“Nuestra ceremonia nos recuerda la llegada de los españoles, y más que una carrera es un simbolismo fervoroso.

También es una rememoración de la sangre derramada durante la conquista y el martirio de algunos santos que se veneran hoy día”, concluye el maestro.

Por último, es importante complementar que San Bartolomé aún mencionado así por los mismo habitantes, forma parte de las maravillas y riquezas del estado de Chiapas, gracias al vínculo y preservación de la historia por parte de los antiguos tsotsiles quienes siguen enalteciendo sus raíces y destacando la autenticidad de sus costumbres milenarias.