La presencia de los chinos en el estado tiene una importancia histórica, económica y cultural que va más allá de los comercios, principalmente de comida que todavía pueden verse por la calle, según dijo Miguel Lisbona Guillén, quien forma parte del Programa de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Mesoamérica y el Sureste, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Ponencia
En su conferencia titulada «Los chinos en el Soconusco: una presencia centenaria», Miguel Lisbona Guillén expuso que los lugares con presencia de inmigrantes chinos fueron Huixtla y Tapachula, pero que también hubo asentamientos grandes en la capital del estado y otros municipios como Acacoyahua, Escuintla y prácticamente todo el Soconusco.
El crecimiento poblacional desmedido en su país natal detonó la inmigración china a todo el territorio mexicano, aunque particularmente en el Sur. Este fenómeno tuvo como consecuencia una resistencia social que derivó incluso en hechos de carácter violento como el acontecido en Torreón en 1911 que culminó en una gran matanza de chinos.
Detractores
Los detractores del asentamiento chino en México afirmaban que el mestizaje de chinos con mexicana derivaría en una degeneración racial, estos opositores eran principalmente políticos posrevolucionarios y la oposición fue más fuerte en el norte que en el sur del país, sin embargo, en Chiapas también se resintió a través de distintas ligas antirraza.
Prejucios
Decían que los chinos eran transmisores de enfermedades como la lepra y la sífilis, la antipatía por los inmigrantes fue tanta que incluso mexicanas que contraían matrimonio con ellos eran expulsadas del territorio nacional.
Los años críticos para el asentamiento chino fueron la década de 1910, los veintes y los treintas, cuando surgieron políticas exclusivas. En esa época, Rodolfo, hijo de Plutarco Elías Calles habló en Sonora acerca de expulsar a los chinos de todo el país.
Además de los prejuicios raciales también destacaron los de índole económica: muchos inmigrantes se establecieron con pocos bienes y para subsistir realizaban trabajos domésticos, sastrería y comercio y realizaron juntos a otras migraciones culturales como las alemanas, grandes aportaciones al desarrollo comercial y económico de la zona, mediante el impulso a la agroindustria, principalmente el comercio de café.
El que prosperaran ocasionó en los nacionales un sentimiento similar al que los judíos inspiraron en los europeos, pues era frecuente pensar que los chinos venían a apropiarse de los recursos y el dinero del estado.












