Los desafíos de la producción del café

Los desafíos de la producción del café

El café de Chiapas es ampliamente valorado, incluso su calidad ha permitido ganar premios a nivel nacional e internacional, pero las y los productores de café se enfrentan a una serie de retos por sortear.

Escasez de mano de obra, coyotaje, agroquímicos, presencia de roya y el precio del dólar, además de la falta de tecnología, son parte de los retos a los que se enfrentan quienes sostienen el sistema de cultivo más emblemático de la entidad.

Enrique Morales es uno de estos productores, quien vive en la zona de la Reserva de la Biósfera El Triunfo, específicamente en el municipio de Montecristo de Guerrero.

Sobre el tema de la roya del café, expuso que afectó demasiado al grado de que muchas de las personas de ese municipio se vieron en la necesidad de migrar, pues el problema no se ha podido solucionar debido a que se estuvieron metiendo plantas resistentes, y pese a ello la enfermedad ha seguido afectando.

Comparte que en Montecristo, en Capitán Luis Ángel Vidal, así como de otras localidades circunvecinas, podría decirse que se han visto afectadas unas cinco mil hectáreas, lo que representa un 80 % de los afectados, ya que el 93 % de los productores del campo se dedica a la producción del café.

La roya prácticamente destrozó los cafetales, situación que se da desde el año 2000 aproximadamente. No obstante, en los cafetales se ha retomado este cultivo, pero reconoce que en Montecristo el café que se produce es de altura, lo cual permite una alta calidad, permitiendo acceder a mercados como Estados Unidos y Europa. El café cerezo y en pulpa es lo que se consume en México.

Los “coyotes “

En otro momento también comentó que se tiene la intención de darle al café un valor agregado, pues como productor observó que al intentar venderlo en Jaltenango, los compradores acostumbran a pagar el precio que se les viene en gana, además de que las básculas presentan fallas.

De tal manera que tanto él como su familia se dieron a la tarea de hacer el proceso de tostado de café, y a partir de ello fue como prefirieron iniciar con su empresa.

Detalla que los “coyotes” afectan desde hace muchos años la comercialización del producto y para los productores es muy costoso lograr colocar su producto en el extranjero.

Sin embargo, tanto él como su familia son propietarios de tres hectáreas, pero se tiene la intención de producir más y de mayor calidad.

Producto orgánico

Comentó que lo que se busca actualmente es evitar el uso del glifosato, el cual es un herbicida de amplio espectro desarrollado para la eliminación de plagas. Lo anterior, dijo, es un riesgo alto, pues si este químico es encontrado en el café, prácticamente se dejaría de vender, pues los compradores piden que esté libre de este producto.

Apuntó que lo que se busca es evitar este herbicida y regresar a las prácticas anteriores a través de la limpia con machete, así como volver a incorporar materia orgánica a los cafetales y trabajar bajo la misma.

Reconoció que desde el área forestal del Ayuntamiento se comparte conocimiento para que las y los productores se vayan concientizando y enseñándose a producir todo esto, ya que se han tenido prácticas de vermicomposta con lombriz californiana.

La mano de obra

Sobre este tema, comenta que anteriormente se tenía presencia de personas de Guatemala, pero a partir de que el peso se devaluó en comparación con el quetzal (moneda guatemalteca), se dejó de tener cortadores.

Lo anterior provocó la carencia de mano de obra, por lo que el corte de café se hace entre familiares y, en algunos casos, hasta se apoya a familias vecinas.

Además, otro de los temas es que no se han podido incorporar nuevas tecnologías para la cosecha, esto por los terrenos que están muy empinados, aunado a los costos elevados de adquirir el equipo.