Los intocables

"Días antes de que surgiera cierta controversia entre una institución del Gobierno Federal y grupos de la llamada sociedad civil en torno a la actuación de ambos respecto a los derechos humanos, se había sostenido aquí que muchas organizaciones no gubernamentales han desvirtuado su actuación, su trabajo y su razón de existir. Se hacía ver que persiguiendo objetivos políticos pero con el argumento de defender ciertas garantías, protegían conductas incluso delictivas de un grupo objetivo y victimizaban a quienes, siendo parte de ese mismo grupo vulnerable, hacían valer su derecho a tener intereses políticos distintos a los de sus pretendidos tutores.

Esto se vio en el pasado de manera dramática en diversas comunidades indígenas de Chiapas, y se sigue viendo en la actualidad. Una organización no gubernamental entra a una comarca y defiende a un grupo siempre que éste se mantenga plegado a los intereses políticos de la ONG, pero si una fracción se aparta, la misma organización supuestamente defensora intentará aniquilar sin piedad toda disidencia valiéndose de instrumentos jurídicos y mediáticos. De esta manera, una organización productiva y defensiva podría caer en el más profundo de los abismos si osara desafiar a una ONG protectora de los derechos humanos. Los disidentes, aún siendo indígenas en precaria situación, quedaban peor que parias y seguían siendo atacados en los tribunales y en los medios.

El ex juez español Baltazar Garzón -independientemente de la acción que la extrema derecha le ha enderazado en su país-, con el enorme prestigio que posee, ha sido de las pocas personalidades que se ha atrevido a cuestionar el trabajo que realizan las distintas organizaciones no gubernamentales, pues prácticamente no hay ni políticos ni gobiernos que puedan con el aplastante poder que han logrado acumular estos grupos de la llamada sociedad civil.

Recientemente la cabeza de una institución del Ejecutivo mexicano hizo severa crítica a estos grupos. Al día siguiente le han contestado exigiéndole se disculpe.

Nadie ha dicho: ""Hagamos un alto. Reflexionemos sobre los dichos y los hechos de las organizaciones no gubernamentales"".

Por el contrario, ahora, la organización Amnistía Internacional, en este tenor, ha solicitado a las autoridades federales del país que formulen ""un amplio reconocimiento al valor y a la legitimidad de quienes defienden los derechos humanos en México"".

Pero es que no son intocables, las ONG no son Dios ni son infalibles en la Tierra; se equivocan, tienen vicios, muestran crueldad y se han equivocado terriblemente en Chiapas y en muchas partes, por ello más humildad en su trabajo no les vendría mal.

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