Los cambios sociales y económicos han modificado el trabajo en las milpas, debido a que “ahora hay mas milperas que antes”, sostuvo el investigador Stewart Diemont en el seminario para El Colegio de la Frontera Sur, “Género, ecología y resiliencia al cambio climático en la milpa lacandona”.
El especialista neoyorquino destacó que hay pocas investigaciones sobre el papel de las mujeres en los trabajos del maíz, y las pocas se centran en los trabajos de los hombres; sin embargo, en los acercamientos con las regiones lacandonas se percataron que la comunidad milpera ha sufrido vastos cambios sociales y culturales.
Pues, actualmente, la mayoría de los hombres trabajan en ecoturismo para las ciudades de Palenque u Ocosingo, han migrado a los Estados Unidos o en algunos casos fallecen “y su pareja necesita sobrevivir”.
Sostiene que este cambio es importante entender, pues ahora “hay más milperas que antes”, y que “los mejores milperos son milperas”, no obstante, argumenta que para ello hay que conocer el papel de la cocina en la milpa, pues es donde se traslada y se convierte la variedad de plantas en alimentos.
Entender la cocina para entender la milpa
Stewart explica que en sus acercamientos, y por prácticas culturales, tenía prohibido entrar a la cocina, por lo cual trabajó con Lucia Pérez Vokow, quien realizó un trabajo de campo, el cual consistió en entrevistas con milperas y otras mujeres lacandonas sobre el papel de la producción de comida en la comunidad, y así entender las diferencias entre las milpas a cargo de mujeres y hombres.
En las comparaciones sobre la diferencia de producción por sexo, las mujeres solían dar mayor prioridad a determinadas especies, por ejemplo, producían más cantidades de maíz y menos de calabaza.
“Es muy interesante, pues la razón es el aprovechamiento. Los hombres trabajan mucho en turismo y no tienen tiempo para limpiar, además de que muchos tienen autos y pueden ir a vender la calabaza o la pepita a otros lugares, y hay casos de mujeres de 70 años que no le dan prioridad porque les cuesta mucho cargarlas”, expuso.
Determinó que la cocina afecta el sistema agroforestal bajo un arraigo cultural, pues la concepción lacandona es que que “la milpa no sobrevive si no hacemos algo por mantener las tradiciones, memoria, historia e identidad de nuestro pueblo”.












