Marco González * CP. A Chiapas no solamente llegan 530 millones de dólares anuales de la remesa de los migrantes en Estados Unidos (EU), sino también cientos de indocumentados chiapanecos enfermos de padecimientos graves, mortales, de transmisión sexual como el Sida (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida), asegura la epidemióloga María Elena Saldivar Ocana, de la Fundación de Salud Reproductiva.
Cuando Saraín salió en el 99 rumbo a EU, dejó atrás a su mujer embarazada y tres hijos. A su regreso, en el 2002, su físico era el de una persona avejentada que no correspondía a sus 29 anos. En la Unión Americana fue infectado con el virus del Sida.
Tras 20 meses de una agonía dolorosa, dejó atrás a cuatro hijos, una mujer infectada que en breve le seguirá los pasos hacia el cementerio. En la comunidad rural donde actualmente vive esa familia, no saben que ella, es portadora de esa temible enfermedad porque de lo contrario la expulsarían.
Oficialmente, según Coespo (Consejo Estatal de Población) hay en Chiapas 2 mil 700 casos de personas con Sida o sero positivos, sin embargo por el subregistro, los casos son seguramente mucho más, advierte la especialista.
Cuando menos 60 por ciento de los chiapanecos que se han ido de ilegales a trabajar a EU en los últimos seis anos, su promedio de edad es de menos de 30 anos y son muy activos sexualmente, además de promiscuos, revela Saldivar Ocana.
Ignorancia y contagio
Durante su estancia de 18 meses en Nueva York, Alfredo se infectó con el virus del SIDA, a su regreso a su comunidad en la Sierra, contaminó a su novia con la cual iba a casarse. La gente del pueblo al enterarse del padecimiento de este migrante, primero aisló a toda la familia de él y después a la de Patricia, la prometida.
Ahora ningún miembro de esas familias vive en ese municipio, porque cuando Alfredo empezó a mostrar los síntomas del padecimiento, la noticia se difundió por toda la región, pese al hermetismo de las autoridades sanitarias, municipales, ejidales y religiosas.
Cuando la mamá o las hermanas de Alfredo intentaban comprar víveres en el mercado o las tiendas, los comerciantes ni el dinero les recibían por temor a infectarse. A pesar que las autoridades han difundido y precisado que el Sida únicamente se transmite por contacto sexual o transfusión sanguínea.
Para la epidemióloga y ex consultora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el problema de salud pública que están generando actualmente las enfermedades de transmisión sexual de los migrantes no ha sido valorada en su exacta dimensión por las autoridades del sector salud de la entidad, sobre todo por el subregistro que existe.
Por la crítica al uso del condón o preservativo como método anticonceptivo, miles de jóvenes de los dos sexos de las comunidades rurales e indígenas, se niegan sistemáticamente a la utilización del profiláctico, aun y cuando en ello se les vaya la vida.
Estudios del Fondo de Población de las Naciones Unidas, senalan que a mayor ignorancia, mayor es la resistencia al uso del preservativo en las relaciones sexuales ocasionales de los jóvenes del medio rural e indígena.
Calamidad en puerta
La mayoría de los jóvenes migrantes chiapanecos corren el peligro de ser infectados de enfermedades de transmisión sexual durante su estancia en la Unión Americana, si no cuentan con una buena información acerca de cómo evitar esos padecimientos, entre ellos el temible SIDA. La abstención y el celibato, para la mayoría de ellos no es la opción.
Para las autoridades consultas sobre el tema, es demasiado prematuro hablar de un incremento de Sida en la zonas indígenas, rurales y urbanas de Chiapas, sin embargo, la entidad tiene el doble de la media nacional de ese padecimiento.
Municipios
Para ellos, los municipios con mayor casos en el 2004 fueron: Tuxtla Gutiérrez, Tapachula, San Cristóbal de las Casas, Villaflores, Comitán, Tonalá, Venustiano Carranza, Ocozocoutla, Las Margaritas y Marqués de Comillas.
Sin embargo, la realidad es muy distinta, explica la epidemióloga Saldivar Ocana. En las comunidades rurales e indígenas, incluso en el mismo medio urbano, la gente contaminada de SIDA lo oculta a piedra y lodo para evitar el estigma a la familia.
Pobreza y enfermedad siempre van de la mano, Chiapas no será la excepción, sobre todo cuando miles de jóvenes han emprendido la migración hacia la tierra del dólar y también la promiscuidad y el vicio, advierte la ex consultora de la OPS.
En tanto no se reconozca el problema, será difícil poderle hacer frente, senala la doctora, quien sugiere realizar, cuanto antes una serie de estudios en las comunidades rurales e indígenas expulsoras de migrantes, porque en caso contrario la calamidad se acerca y más vale prevenir a lamentar, concluye.











