Los migrantes y su voto

Tanto la opinión pública nacional como los partidos políticos e instituciones del país tienen que hacerse a la idea de que los mexicanos residentes en el extranjero van a intervenir cada vez más en la política nacional, particularmente en el aspecto electoral.

La autorización legal de que los ciudadanos mexicanos puedan ejercer su voto en el extranjero, aunque no ha sido vertida en normas prácticas ni se ha decidido la manera de hacer que ese derecho se ejerza a plenitud, está propiciando que en el extranjero, y particularmente en Estados Unidos, se inicien las actividades partidistas de los migrantes mexicanos que buscan tomar parte en los comicios federales de 2006.

La posibilidad de aprovechar este potencial político ha sido ya contemplada en serio por varios partidos nacionales.

Ya en el pasado, el PRD ha constituido comités de organización entre los trabajadores migrantes californianos y ahora, líderes migrantes y mexicanos, simpatizantes con el PAN y que residen en EU, celebraron la asamblea fundacional de la primera estructura de su partido en El Paso, Texas, un hecho que puede adquirir relevancia en los anos venideros.

Por lo pronto, los migrantes que se afilien a esta estructura podrían ya tomar parte en la elección del candidato del PAN a la Presidencia, y ello les otorga una especial influencia en ese partido.

En el futuro, dicho instituto político muy probablemente tendrá que incluir, en su plataforma, una serie de propuestas que favorezcan los intereses de los migrantes, así como la defensa de sus derechos y la atención a sus comunidades de origen en México.

La actividad de los partidos políticos mexicanos en Estados Unidos revela que la comunidad de migrantes de nuestro país mantiene allá vigentes sus raíces. Prácticamente ninguna otra comunidad de inmigrados sostiene relaciones tan estrechas con su nación de origen, y ello muestra que, en su mayor parte, esos mexicanos están dispuestos a regresar a su país, si las condiciones laborales se los permitieran.

Hechos como éste son los que causan desconfianza entre algunos grupos conservadores en EU, quienes consideran a los indocumentados mexicanos más como invasores que como migrantes dispuestos a asimilarse a su sociedad. Es positivo, por otro lado, que las autoridades consulares de México se muestren interesadas en colaborar en la medida de sus posibilidades para que sea efectivo el sufragio de los migrantes mexicanos en Estados Unidos.

Ocho cónsules nacionales en EU expresaron ya su apoyo para que en sus respectivas sedes se instalen buzones para la recepción del voto de nuestros compatriotas en ese país en las elecciones de 2006. Sólo solicitaron que un número de funcionarios electorales mexicanos se encarguen del resguardo para garantizar la secrecía de los sufragios emitidos, lo que representa una petición muy razonable.

Como fuera que sea, esta decisión es una muestra de la voluntad de servicio que manifiestan muchos de los consulados mexicanos en EU.

La generalización de la actividad política formal de los mexicanos en EU, quienes se han constituido en sostén de nuestra economía, es un testimonio de que el sentido de la nacionalidad de los mexicanos rebasa tanto las fronteras como las cuestiones meramente reglamentarias.

Es importante que toda la sociedad mexicana, incluyendo las instituciones públicas y los partidos políticos, compartan más a fondo la responsabilidad que implica defender siempre a nuestros compatriotas más allá de nuestras fronteras. (El Universal)