Los pasos del juicio electoral

Apenas se encuentra en su etapa de arranque el juicio por las impugnaciones a la elección presidencial del domingo 2 de julio. Como en las próximas semanas el proceso ha de cumplirse escrupulosamente, necesitamos echar mano de paciencia y prudencia para observar cuidadosamente, pero al mismo tiempo evitar desbordamientos pasionales prematuros o agudizar presiones indebidas.

El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, a quien corresponde la revisión de las inconformidades y la calificación de los comicios, ya ha resuelto abrir 11 mil 839 paquetes electorales, de los más de 130 mil que existen. Tiene lo que resta del mes para hacer su trabajo.

No todas las impugnaciones fueron rigurosamente sustentadas, y la atención pública debe estar alerta para distinguir las quejas jurídicamente procedentes de las que tengan como fin, si fuera el caso, solamente fomentar un clima de confusión y desconfianza, y enrarecer el proceso político. El Tribunal tiene que verificar si el proceso electoral se cumplió atenido a las normas o si fue desvirtuado por torpeza o dolo. La revisión de los paquetes permitirá comprobar la exactitud del conteo previo. Experiencias anteriores han demostrado en general que las variaciones encontradas no modifican el resultado final, pues las diferencias a favor o en contra suelen afectar a todos los candidatos. Pero, en aras de la transparencia y de la legitimidad, es una tarea sin duda necesaria.

La función del Tribunal, marcada puntualmente por la ley, busca, de acuerdo con la Constitución, dar certeza, legalidad, imparcialidad y objetividad a la elección. Ese es su objetivo central.

Ahora una tarea que forma parte del proceso mismo ha cobrado relevancia por la impugnación de la coalición Por el Bien de Todos, inconforme con el resultado de la elección presidencial, no de las demás. La protesta sigue camino paralelo al proceso y es deseable que acabe tan pronto como el proceso culmine, pero sobre todo que la labor del Tribunal resulte impecable para satisfacción de todas las partes. Requerimos hacer acopio de paciencia y comprensión mientras el Tribunal hace su trabajo, pero al mismo tiempo es indispensable que la sociedad esté amplia y claramente informada de cada paso que se da y de cada resolución que se toma, para evitar que la falta de información dé pie a los rumores y a la confusión indeseables. Las acciones de resistencia civil, que emprendió la coalición, deben encararse con diligencia y legalidad, pero también con sensibilidad y prudencia de todos, autoridades y sociedad en general. Este es un momento que reclama el mayor esfuerzo para preservar el derecho a la protesta sin afectar las prerrogativas de los demás, pero sobre todo para encauzar a México por el camino de la racionalidad y de la concordia.

Según nuestra legislación, el proceso está en manos del Tribunal, y a ello debemos paciencia y respeto. Hemos visto pasar partidos y candidatos. Lo permanente somos los mexicanos, la sociedad empenada en progresar económica y socialmente, más allá de esta coyuntura electoral. (El Universal)