Los responsables

"En días pasados el cardenal de Guadalajara, Juan Sandoval Íñiguez, culpó al gobierno en todos los niveles, al sector empresarial y a los sindicatos, de propiciar con violencia institucional el engrosamiento de los cárteles del narcotráfico en México. En la sección La Palabra del Pastor en la edición 733 del Semanario, publicación de la Arquidiócesis de Jalisco que se distribuye en todo el estado, el prelado advierte que la ""violencia institucional"" tiene efectos dañinos en la sociedad, tanto como la ""violencia de la sangre"" que genera la delincuencia organizada.

""Esta violencia institucional, de efectos poco visibles pero sí profundamente sensibles y permanentes, es la que ha propiciado, como digo, la ignorancia, el resentimiento y la miseria de tantos mexicanos, que al no ver posibilidad alguna de progreso, son presa fácil para engrosar los cárteles de la droga, las agrupaciones criminales, cuyos miembros, enfrentados entre sí, se disputan las plazas y el dinero fácil y abundante, dejando una estela de violencia, sangre, crueldad, atentados y muertes cada día más abundantes, tanto de narcos y sicarios como de personas inocentes"", sostuvo al detallar lo que llama ""pecados"" del gobierno, bancos, empresas y sindicatos.

El controversial cardenal, caracterizado por sus declaraciones muchas veces estridentes, esta vez como muchas otras dice verdades. Ayer, al tocar el tema del crimen organizado que tiene al país hundido en un problema de violencia incluso más acentuado que el que se vivió durante la Revolución -esto de acuerdo con la opinión de altos funcionarios de Estados Unidos- se trataba se hacer ver que la degradación que se observa actualmente es responsabilidad de todos: ¿Quién ha parido al sicario que mata por cientos hoy en las calles de las ciudades y los caminos del país? Este fenómeno fue parido y criado por la sociedad, en ausencia o en presencia de precarias instituciones que además ponen mal ejemplo, victimizado por los sectores que han sido aludidos por ese príncipe de la Iglesia. Encolerizado y resentido ese ente letal hoy se ha vuelto en contra de la misma sociedad, del gobierno, de las instituciones. Estamos hablando de generaciones completas que se han perdido en este camino sin retorno y también sin esperanza.

Es cierto lo que sostiene monseñor Juan Sandoval. Pero también es cierto que él mismo es culpable y responsable al igual que la Institución que representa, también las otras denominaciones religiosas, al mismo nivel que la familia, al mismo nivel de otras figuras importantes que van moldeando al individuo en la etapa de su formación.

El país entero asiste desde hace casi diez años a la diaria representación de una tragedia nacional que aún no toca fondo, en la que todos nos hallamos interpelados. Nadie puede levantar el dedo sintiéndose libre de culpa. Todos somos responsables de lo que vayan a heredar las nuevas generaciones.

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