"Finalmente, después de cinco meses de espera, fue designado un nuevo ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación: Jorge Mario Pardo Rebolledo, quien sustituye al fallecido José de Jesús Gudiño Pelayo. Muchos serán los retos del juzgador. Acaso el más importante será atajar cualquier señalamiento de identificación con grupo político o judicial alguno, toda vez que se espera de él una actuación imparcial.
Pardo Rebolledo tendrá la oportunidad, casi de inmediato, de ser un factor clave dentro del máximo tribunal. Hay pendientes cuando menos 23 casos de resolución debido a que con más frecuencia de la habitual, los diez ministros en funciones quedaban empatados en las votaciones a favor o en contra de los proyectos presentados por sus pares.
Por ello, aunque Congreso de la Unión y la Presidencia de la República no parecían tener mucha urgencia para elegir nuevo ministro, ese onceavo voto que faltaba resultó el eje de la parálisis. El proceso de selección del ministro fue inusualmente accidentado, al haberse rechazado una primera terna de mujeres enviada por el Ejecutivo federal, y luego llevado al límite de sus tiempos legales el nombramiento definitivo de Pardo.
Ahora bien, no sólo es el número de pendientes en la Corte, sino la importancia de tales resoluciones. Está por ejemplo la decisión de si aceptar o no el fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el sentido de que México debe de poner límites a la jurisdicción militar a raíz de la desaparición forzada de Rosendo Radilla. Otro asunto en espera es el de si los funcionarios públicos pueden impugnar ante tribunales la entrega de información solicitada por ciudadanos, a exigencia de los órganos de transparencia. Destaca también la determinación acerca de la reforma electoral, que prohíbe desde 2008 a los partidos políticos contratar propaganda en medios electrónicos mediante el llamado ""amparo de los intelectuales""; esto, sólo por mencionar los más llamativos.
Ahora la Suprema Corte de Justicia de la Nación ya no tiene argumentos para posponer durante más tiempo los proyectos en lista de espera. La cabeza del Poder Judicial ha sido fundamental en la incorporación de México a la democracia y al balance entre los poderes. Los cambios en su interior deben como mínimo mantener ese cariz y ayudar al fortalecimiento de las libertades en México. (El Universal)
"











