Los sonidos de la fe

Los sonidos de la fe

(Segunda y última parte)Las culturas tradicionales tienen la capacidad de innovar y generar nuevos procesos sociales que garanticen su preservación y renovación ante los embates de las políticas públicas, o en un sentido más amplio, ante los efectos locales que supone la globalización.

El ejercicio de esta capacidad ha generado en las últimas décadas una espiral organizativa y de toma de conciencia cada vez más visible y evidente entre los zoques de los valles centrales de Chiapas.

Muchos actores han contribuido para la revitalización y el fortalecimiento de la cultura Zoque. Desde las propias estructuras de cargos, hasta quienes comenzaron a relacionarse con las manifestaciones públicas y visibles del ritualismo tradicional, ya fuera como invitado, espectador, promotor o incluso como parte de un proceso de estudio o documentación de los mismos.

Esta interacción con otros sectores trajo consigo la abierta participación y simpatía de promotores culturales, artistas, documentalistas y académicos que actualmente confluyen con “la palabra clave, que es: respeto. No somos rescatadores, no hay nadie a quién rescatar, lo que hacemos es difundir, no tenemos margen de confusión”, afirma seguro Fernando Híjar, quien ha sido clave para que por segundo año consecutivo, piteros y tamboreros zoques, se reúnan para interactuar y crecer como gremio.

Su paso por Pentagrama, le hizo voltear la mirada hacia las culturas tradicionales. Enfocado ahora en el registro y difusión de la música Zoque, y en la interacción de los músicos tradicionales con los músicos concertistas y de academia, ha generado obras discográficas como Que viva el Mequé y Lienzos de Viento, en los que algunos de los más importantes músicos tradicionales zoques, dialogan música con Horacio Franco, sin duda el mejor flautista mexicano actual.

Don Luis Hernández a sus 86 años continúa yendo y viniendo con sus flautas de carrizo, y sus tamboreros, nos dice: “jamás pensaba yo tocar con Horacio Franco, hasta que un día llegó la maestra Aurora y su papá, Óscar Oliva. El maestro Cirilo Meza y yo recibimos la invitación para grabar. Nos trajeron a Tuxtla y cuando llegamos encontramos a Horacio Franco, lo mejor fue el tercer día, era una plática de flautas pero de verdad maravillosa.

A mis alumnos les tengo mucha paciencia; nunca los regaño. Estos jóvenes que mira son nuevos todos. El 25 de julio me pidieron que les enseñara y en agosto empezamos. Ya están tocando sus sones. Tengo 74 años enseñando”, dice con la mirada iluminada.

“Estamos reactivando una comunidad que ya teníamos como zoques antes de la división política en fronteras municipales y el reconocimiento te lo da la propia comunidad, y los cargos y la jerarquía te lo da la propia gente”, afirma Juan Ramón Álvarez Vázquez, quien además de músico, bailador y componente de la mayordomía zoque, es docente con nivel de maestría en la Unicach.

Muchos músicos tradicionales son llamados para amenizar actos oficiales y desfilar, si es necesario. Para ellos este servicio satisface en parte algunas de sus necesidades económicas; sin embargo, lo que sus empleadores no imaginan siquiera es que en el centro del quehacer de los músicos tradicionales hay un elevado sentido de espiritualidad. Su música es un canto a las deidades.

Dos ejemplos ilustran esa alta espiritualidad: don Humberto Hernández (tío Tito), de San Fernando: “de allá arriba vino mi don, me lo concedió el Santísimo a los 31 años porque se lo pedí. En un día aprendí a tocar, desde ese día ya fui carricero; tengo 38 años tocando” otro joven músico de academia, y docente de profesión: Alejandro Burguete, nos dice “la función de los músicos es un punto de encuentro, venimos de los cuatro puntos cardinales a alegrar la fiesta, a servir y a rendir culto al santo”.

“En estas reuniones el sonido tiene la voz de la historia de una comunidad… los sonidos nos cambian, nos cuentan la historia, nos afectan, bien o mal, y a lo largo del tiempo esta memoria continuará, no sólo en la memoria sino en el soporte tecnológico, y por esto es importante que hagamos soportes y fuentes a las que acudir”, nos dice a modo de conclusión, la etnomusicóloga y madrina de la virgen de Santa Cecilia, Aurora Oliva.