"Tal y como está previsto en la ley, hasta la medianoche de ayer el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación recibió las impugnaciones que partidos políticos tuvieran sobre el proceso electoral del pasado 2 de julio. Queda ahora en manos de esta instancia la responsabilidad histórica de revisar tales inconformidades y la calificación general de la elección presidencial.
Como lo había advertido, fue la coalición Por el Bien de Todos, haciendo valer sus derechos, la que presentó más recursos de queja, acompanados de las que, considera, son las pruebas que respaldan su inconformidad y que, por lo tanto, avalarían su petición general de abrir los paquetes electorales, para volver a contar todos los votos de la pasada elección.
Los plazos que tiene el tribunal para desahogar pruebas, verificarlas y calificar de manera definitiva la elección presidencial están ya establecidos por el Código Electoral y no pueden ir más allá de la primera semana del mes de septiembre, lo que abre un compás de espera necesario, que debe ser respetado con mesura y tranquilidad por todos los actores políticos.
No cabe duda que la decisión que tomen los magistrados electorales será la que más convenga al país, porque sólo lo que ellos establezcan es lo que le dará certidumbre a las elecciones y claridad absoluta a todo este proceso, que ha sido inédito, tanto por la enorme participación ciudadana que convocó, como por lo cerrado de las diferencias de votación entre candidatos.
Como bien lo senaló el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Juan Ramón de la Fuente, se cuenta con el marco jurídico que propicia los espacios para que las dudas se aclaren, las inconformidades se atiendan y a las impugnaciones se les dé la máxima atención y el valor que tienen en sí mismas, independientemente del veredicto final.
El rector senaló que no debe ni puede quedar duda en torno a cómo se realizó la votación, el conteo y reporte de resultados de lo sucedido el 2 de julio, porque al país no le conviene. ""Hay que tratar de responder las interrogantes y llegar al fondo, hasta donde sea posible"", dijo.
A todos conviene que las autoridades electas el pasado 2 de julio arriben a su cargo con toda legitimidad y que partidos y ciudadanía tengan la seguridad de que sus reclamos serán dirimidos con imparcialidad dentro del marco jurídico que nos hemos dado los mexicanos, sin necesidad de recurrir a presiones ilegítimas o a instancias foráneas para definir el rumbo de la nación.
Una democracia cada vez más compleja como la nuestra tiene que echar mano de todos sus recursos para salir adelante. Hasta hace poco, la instancia calificadora de las elecciones era la propia Cámara de Diputados, instaurada ex profeso para ello, pero compuesta de los propios partidos políticos que estaban en la disputa, lo que complicaba su trabajo y, sobre todo, la parcialidad de sus decisiones. Ahora el proceso se ha refinado y es el TEPJF el encargado de revisar todo lo que los partidos le presenten.
Son los tiempos, pues, del tribunal y hay que dejarlo trabajar, sin presiones ni estridencias, para que al final, como lo senala el rector De la Fuente, se respondan las interrogantes y quede correctamente legitimada la elección presidencial. (El Universal)
"











