Los transgénicos| enemigos de los productos orgánicos

Marco González * CP. Uno de los mayores enemigos de la agricultura orgánica son los productos transgénicos, además de los agroquímicos y la burocracia aletargada del sector.

Los productores de Chiapas y sus autoridades no deben permitir que se siembren y expendan ese tipo de productos, porque de lo contrario ese tipo de agricultura perecerá y con ello se perderán miles de empleos permanentes y temporales en el sector, señala el doctor Rafael Calderón Arozqueta, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y de Chapingo.

Las semillas transgénicas están diseñadas para y por las grandes empresas y así obtener miles de billones de dólares en ganancias a mediano y largo plazo, sin tomar en cuenta, por supuesto a los productores, ya sean de la iniciativa privada o del sector social, añade este investigador chiapaneco, quien se declara también en contra de la utilización de agroquímicos que están contaminando la tierra y provocando en gran parte el efecto invernadero de este cambio climático en el mundo.



Pérdidas por 250 mdd

Por su parte el doctor Cecilio Marroquín, otro chiapaneco experto en agricultura orgánica del trópico húmedo y sociólogo rural, señala a Cuarto Poder que si las semillas transgénicas llegan a asentar sus reales, Chiapas podría estar perdiendo venta por unos 250 millones de dólares anuales, que es lo que tradicionalmente exportan los productores de orgánicos.

Marroquín, al igual que Calderón Arozqueta, señala que las autoridades del sector agropecuario federal, estatal y hasta municipal de Chiapas, deben desterrar el uso de agroquímicos que han demostrado a través de los años que reducen la producción de los cultivos, acidifican los suelos, contaminan aire, tierra y agua, provocando también con ello un peligro para la salud pública.

Para Cecilio Marroquín, las alteraciones genéticas por el uso de agroquímicos ya se están manifestando en las comunidades vecinas a las zonas plataneras y cañeras del Soconusco. La infertilidad se ha disparado en algunas comunidades de esa zona. Las jóvenes parejas ya no pueden procrear. Otros más son víctimas de malformaciones congénitas, es decir, desde alteraciones físicas leves, cáncer o leucemia hasta recién nacidos descerebrados o con anencefalia, que fallecen antes de nacer o a las pocas horas del parto, y que en las comunidades rurales e incluso urbanas, se oculta por el qué dirán.

Hasta las mismas autoridades no dan cuenta cabal de este tipo de nacimientos. Los subregistros o la carencia de éstos no significa que no existan, dicen Marroquín, quien prepara una artículo científico al respecto sobre las zonas Soconusco y Frailesca.

Solamente los desechos de los envases de los agroquímicos rebasan las 25 mil toneladas. Sin un confinamiento específico, esto se convierte en un grave problema de salud pública, enfatiza.

Malas compras

Las dependencias federales, estatales y municipales encaminadas a apoyar la producción del campo, adquieren y fomentan el uso de agroquímicos, cuando bien pueden inducir al productor a un cambio hacia la agroproducción menos agresiva con el medio ambiente, utilizando biofertilizantes industriales o creados por los propios campesinos e indígenas y así obtener mejores precios en el mercado, coinciden los dos especialistas entrevistados por Cuarto Poder.

El uso de estos fertilizantes de nueva generación y más acordes con el medio ambiente, resultan hasta más económicos, que utilizar los productos nitrogenados, los cuales ya se ha comprobado que generan parte del efecto invernadero.

Existen bioquímicos que han encontrado la forma de no seguir provocando la acidificación de los suelos y para ello utilizan la fermentación de féculas de cereales como maíz, trigo, avena, cebada y nutrientes minerales quilatados, aminoácidos que son amigables con el medio ambiente. Algunos ya los producen empresas socialmente responsables, otros los puede generar el propio productor como la harina de roca.

Alternativas para apuntalar la producción de los orgánicos en Chiapas hay muchas, mas que sembrar semillas transgénicas. Para ello se requiere voluntad política para dar un golpe de timón en el campo chiapaneco.

En caso contrario Oaxaca y hasta Colima pueden asumirse con la supremacía de la producción de los orgánicos en el país, que hasta ahora detenta Chiapas, coinciden los especialistas Rafael Calderón Arozqueta y Cecilio Marroquín.