Los procesos de socialización entre los jóvenes se ha visto afectada porque ya no se reúnen para jugar futbol o al trompo, sino que su entretenimiento es a base de aplicaciones de celular, la cual no solamente genera consumidores sino también crea y refuerza nuevas psicopatologías como la ludopatía o la adicción al juego, explicó investigador del Colegio de la Frontera Sur, Luis Rodolfo Tovilla Aquino.
El psicólogo aclaró que existen diferentes niveles de esta enfermedad, que va desde la adicción que se genera a través de los juegos con el celular hasta una cuestión más crítica, la de aquellas personas que juegan en espacios como los casinos o las peleas de gallos; todos con la posibilidad de generar angustia y ansiedad, al grado en que los sujetos pueden llegar a matarse por perder en un juego.
Sin embargo, en la cotidianidad, las afectaciones biológicas también están presentes, pues actividades primordiales como el comer se desplazan debido a la adicción al juego, además de que se destruyen los lazos sociales que habían construido de manera personal.
“Hay un sujeto que cree que esa realidad virtual es una realidad social, y la está viviendo y la está pensando como una realidad objetivada, que es tan esencial como la que ocurre entre los padres padres de familia o con sus amigos, conviviendo con dos realidades”, sustentó
El también doctorante destacó que tampoco es correcto decir que el internet es malo, sino que lo ideal es hacer conciencia social y saber para qué lo vamos a utilizar, así como moderar el consumo.
“No podemos negar que la tecnología también tiene sus ventajas; la idea es no perdernos en este mundo virtual, y que las personas tengan momentos en los que puedan verse a sí mismos y cuestionar por qué y para qué se está haciendo, y si nos está afectando, saber las razones del por qué tenemos que dejarlo”, señaló.
Destacó que sobre todo, debe haber trabajo y supervisión por parte de los padres y una mayor convivencia, que genere un diálogo sobre cuál es la función de las aplicaciones, fomentando la idea de que la tecnología puede rebasarlos y que cuando esto ocurre se encontrarán malestares orgánicos y psicológicos.
Y finalizó recomendando que de todo lo que manipulemos debe existir una responsabilidad que genere una conciencia sobre lo que se está haciendo.












