Entre febrero y junio, el macuilís transforma calles, parques y comunidades rurales en Chiapas con su intensa floración rosa y lavanda. Se trata de un árbol emblemático del sureste mexicano que forma parte del paisaje, la cultura y la vida cotidiana de la región.
Conocido científicamente como Tabebuia rosea y también llamado makulís rosa o amapa, el macuilís es uno de los árboles más representativos del sureste mexicano, con presencia en estados como Yucatán, Tabasco y, de manera destacada, Chiapas.
Su floración es tan intensa que, antes de cubrirse de flores, el árbol pierde casi por completo sus hojas, dejando al descubierto racimos de flores en forma de campana que convierten el entorno en un espectáculo natural difícil de ignorar.
Características
Este árbol puede alcanzar entre 15 y 30 metros de altura, lo que lo convierte en una especie de gran porte.
Además de su valor estético, proporciona amplia sombra en calles, patios y zonas de cultivo.
Al ser caducifolio, su follaje cae antes o durante la floración, permitiendo que los colores, que van del rosa intenso al morado pálido e incluso al blanco, resalten con mayor fuerza.
Originario de zonas tropicales, el macuilís se desarrolla de forma natural en selvas medianas y altas subperennifolias.
Su capacidad para adaptarse a suelos calcáreos y a altas temperaturas lo ha convertido en una especie resistente, clave dentro de los ecosistemas locales y valiosa frente a los retos ambientales que enfrenta la región.
En Chiapas, su presencia es común tanto en áreas urbanas como rurales.
Aplicaciones del macuilís
Más allá de su uso ornamental, el macuilís tiene múltiples aplicaciones: su madera es utilizada en la construcción rural, la fabricación de muebles, postes y mangos de herramientas, e incluso como leña.
En algunas comunidades también se le atribuyen propiedades en la medicina tradicional, donde se emplea para tratar padecimientos como la fiebre y ciertos parásitos.












