Madres que trabajaron en plena festividad

Madres que trabajaron en plena festividad

María López Pérez, de 56 años de edad, originaria del paraje Navenchauc del municipio de Zinacantán, es una madre soltera con tres hijos y una nieta a cargo. Este 10 de mayo tenía la esperanza de obtener una ganancia decente con la venta de flores afuera del Panteón Municipal de Tuxtla, sin embargo, por la baja afluencia de visitantes obtuvo sólo para la comida, no habrá festejo, pero sí una gran preocupación por la deuda que contrajo al pedir mercancía a crédito.

De facciones duras como toda mujer tsotsil, comparte para Cuarto Poder que desde este sábado se preparó para lo que consideró sería el mejor día para las ventas, pidió por lo menos unos 300 arreglos florales con los productores de su comunidad, que también atraviesan una dura situación, ya que la mayoría del producto se está secando o descomponiendo por la falta de venta.

En compañía de sus tres hijos y su nieta, la celebración del Día de Las Madres parece no importarle, “el padre de mis hijos nos abandonó, tengo que buscar para la comida, tengo que trabajar para comer, no pensamos en fiesta”.

Detalló que en un día normal obtiene un ingreso libre de 300 pesos, en un día festivo se recupera, ya que puede obtener cuatro o cinco veces más, pero este día festivo fue diferente, la población se guardó debido a la pandemia del Covid-19, por lo que las ventas de flores que son puestas como ofrendas en las tumbas no levantaron nada.

“La inversión fue fuerte, nosotros también compramos con los productores del pueblo a quienes se les está secando el producto en las matas, también queremos apoyarlos, nos llegan a ofrecer, pero hoy no se vendió nada y quedamos con deuda”, lamentó López Pérez.

Sin embargo, dio a conocer que dentro de las noticias está también otra que le preocupa, y es que las autoridades le notificaron que tendrá que pagar el metraje por día festivo, que será de tres mil a seis mil pesos.

“La gente no tiene dinero, hay muchas pérdidas para todos; de lo que pasa en las comunidades poco se habla. Yo tengo tres hijos, me preocupa esto. Yo estoy vendiendo los manojos de flor hasta en cinco pesos, 10 pesos, arreglos en 50, 100 pesos”, platicó.

En relación a la pandemia, asegura que no teme contraer el Covid-19, comentó que: “Sólo Dios puede quitarnos la vida, es algo que no decido yo, lo que sí tengo que hacer es buscar mi comida, si me toca ni modo, estamos buscando la comida, no hacemos nada malo”.

María lamentó que regresaría a su pueblo, a las tres cerraría el puesto de flores, para hacer las cuentas de cuánto sería su deuda, por lo que este 10 de mayo pasaría como un día de pérdidas, siendo la pandemia un factor para que estos pequeños comerciantes, que van al día, se vean en serios aprietos.