Mal ano para los migrantes

LA justas dos semanas de que termine este ano, tenemos que lamentar otro periodo perdido entre condenaciones raciales de un lado y prédicas defensivas del otro, mientras no se avizoran soluciones viables para un problema muy estudiado, pero mal aceptado: el incontenible paso hacia el norte de trabajadores sin fronteras.

La realidad es contundente, pero el sentimiento xenófobo de una parte de la sociedad estadounidense, exacerbado por la retórica antiinmigrante de algunos políticos y medios la niega, más atentos a calcular el efecto en los votos de la próxima elección presidencial que en entender a fondo un fenómeno que ayuda a su economía; pero vulnera su seguridad y pone en entredicho la eficiencia de los registros y controles fundamentales para el funcionamiento de una administración pública vasta y complicada.

Entre tanto se acoplan los intereses de quienes demandan mano de obra y de quienes la proveemos, muchos medran en la falta de regulación. Polleros y traficantes, funcionarios venales, empresarios aprovechados y políticos manipuladores se benefician del caos en ambos lados de la frontera.

En el centro, una masa de millones de mexicanos y centroamericanos sin papeles sufren discriminaciones y atropellos en sus derechos humanos. Así, Arizona impide su acceso a servicios y empleo; en Ohio cuatro mexicanos son muertos a punaladas en una aparente expresión de odio racial.

El presidente Felipe Calderón prepara un plan de repatriación para quienes no pueden sobrevivir ahí, pero la posibilidad de un acuerdo depende sólo de Estados Unidos...



La impunidad de Acteal

La justicia es lenta en México. Se cumplen ya 10 anos de la matanza de Acteal, poblado del municipio de Chenalhó, en Chiapas, sin que la Fiscalía Especial para averiguar el caso tenga conclusiones contundentes sobre lo que realmente pasó el 22 de diciembre de 1997, cuando 45 campesinos fueron masacrados a mansalva por presuntos paramilitares por motivos de tenencia de la tierra y políticos, en plena efervescencia por el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

La impunidad duele. Sobre todo en una región que dista mucho de ser hoy más próspera y pacífica que entonces. El asesinato de los integrantes de la organización de productores independientes Las Abejas todavía genera polémica y polariza a historiadores e investigadores, sobre la naturaleza y financiamiento de los atacantes. Indignan las revelaciones del expediente publicadas de donde se desprendería la indiferencia del entonces gobernador Julio César Ruiz Ferro para detener la masacre, pese a los indicios que las autoridades locales habían anunciado.

Hay que hacer justicia, sí, pero también conjurar el renacimiento de choques similares, toda vez que la zona sigue siendo propia de desplazados, hay comuneros y empresarios interesados en usufructuar dichos terrenos, así como grupos que quisieran afectar al EZLN, cuyas comunidades son colindantes.

Pobladores alertan, otra vez, de senales de inquietud y de pugnas semejantes a las que hace 10 anos culminaron con aquel cruento enfrentamiento. Hay que prevenir e investigar si son ciertas o falsas dichas advertencias y actuar en consecuencia. Sería inadmisible que una década después autoridades locales y federales repitieran la negligencia o, peor todavía, promovieran una nueva masacre en la misma región. (El Universal).