Bajo el sistema de agricultura de conservación, los diferentes manejos evaluados desde 2016 en la Plataforma de Investigación de Villa Corzo, Chiapas, del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (Cimmyt), han generado fuertes diferencias en la incidencia de malezas, mostrando que los herbicidas no son la única solución para este tipo de problemas.
Se estima que las malezas ocasionan una pérdida directa aproximada de 10 % de la producción agrícola global, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
En México, el surgimiento de malezas o especies invasoras afecta en promedio el 30 % del rendimiento de algunos cultivos, de acuerdo con la Asociación Mexicana de la Ciencia de la Maleza.
Rubén de la Piedra Constantino, responsable de la plataforma, dijo que continúan evaluando el sistema con cero labranza y cultivos de cobertura como canavalia, dolichos y otros, obteniendo plantas más competitivas, menos germinación de malezas, de semillas en el banco de semillas y una gruesa capa de residuos.
Todo eso en conjunto reduce el crecimiento de malezas y, por ende, la necesidad de usar herbicidas que afectan el crecimiento de las plantas y su productividad. La cobertura que se proporciona al suelo hace sombra, limitando la emergencia de malezas.
Dentro de la evaluación que realizan es importante tomar datos, lo que hacen en cada uno de los tratamientos; refirió que, por ejemplo, en un cuadro de 0.25 metros cuadrados cuentan la cantidad de malezas de hoja angosta (zacates) y de hoja ancha.
Explicó que las malezas son aquellas plantas que, en un momento, lugar y número determinado, resultan perjudiciales en los cultivos. Las afectaciones son muy variables según el tipo de cultivo y la zona agroclimática, además de que varias de ellas han desarrollado resistencia a los herbicidas.












