Raquel es una joven de 20 años y también mamá de Paulina, de cuatro años de edad; estudia la universidad, trabaja y también asume la responsabilidad de ser una madre soltera muy joven, por decisión propia, recalca.
A sus cortos 16 años, “Pau”, como le dice de cariño, llegó a su vida y ésta dio un giro de 180 grados. Reconoce que, de haber planificado su vida, sería la de una joven normal; sin embargo, resalta, no se arrepiente de ser “mamá milennial”.
Cuenta que todos los días se levanta muy temprano, prepara el desayuno de su hija, lleva a la pequeña a la escuela y se dirige a la universidad.
Por la tarde, recoge a Paulina para comer con ella y luego la deja al cuidado de sus abuelos, para ella poder ir a trabajar; ya que dice estar consciente de la responsabilidad que asumió al criar sola a su hija.
Por la noche regresa por Paulina para trasladarse a su casa, la cual señala, por suerte, se encuentra cerca de la de sus papás, lo que le facilita el traslado, además de que le ahorra el dinero de los pasajes.
Viven en un departamento pequeño, en donde dice, construye sueños con su pequeña familia. Raquel cuenta que, a diferencia de cómo la educaron, puede hablar de todo con su pequeña, a la que describe como una niña muy inteligente al que no le puede ocultar nada.
Ella sabe que el estudio es lo que brindará una mejor vida a su hijo, por lo que tiene como meta acabar con su licenciatura.
Uno de sus sueños es contar a futuro con su propia casa, es por eso que dice buscará terminar la universidad para tener un mejor salario, ya que admite que, como mamá soltera joven, se llega a aceptar cualquier ingreso.
Al preguntarle cómo se ha sentido como mamá joven, contesta con una sonrisa: “es difícil pero se puede, además al ver a mi hija y sentir su amor los esfuerzos son pocos”.
En el marco de las celebraciones de este 10 de mayo, Día de las Madres, según la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes, el matrimonio u otro tipo de unión a edades muy tempranas y con grandes diferencias de edades respecto de la pareja, aumentan la vulnerabilidad de las adolescentes.
Lo anterior, porque propicia el desequilibrio de poder al interior de la pareja y las pone en un riesgo continúo de abuso, basado en la construcción social de un enfoque de género no equitativo ni de igualdad.
Asimismo, organismos como el Colectivo de Atención para la Salud Integral de la Familia (CIFAM), dio a conocer que, a nivel nacional, Chiapas ocupa el tercer lugar entre los estados con más casos de embarazo adolescente.
La directora del Colectivo, Rosa María Alvarado Rivero, indicó que el rango de edad en que las y los adolescentes se embaraza oscila entre los 11 y 14 años.
“Mucho tienen que ver las condiciones sociales, económicas e intrafamiliares, además de que en la actualidad, los jóvenes están viviendo su propia sexualidad sin responsabilidad”, comentó.
De acuerdo a datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), hay un aumento de la unión en adolescentes con menores de 20 años de edad, así como de madres solteras más jóvenes cada día.
Se menciona que el porcentaje de adolescentes en unión libre entre 1990 y 2015 aumentó de 2.5 a 5 por ciento, mientras que el de casados disminuyó de 4 a 1.6 por ciento.
Asimismo, en 2015 el porcentaje de mujeres unidas de 12 a 19 años que no asisten a la escuela es de 90.3 por ciento.
El INEGI apunta que en 1995 el número de mujeres que contrajeron matrimonio antes de los 18 años de edad fue de 105 mil 066 mujeres, lo que representa el 16 por ciento de los matrimonios registrados en ese año.
Por otro lado, en 2016 el número de mujeres que contraen matrimonio legal en las mismas circunstancias es de 9 871, y su proporción disminuye a 1.8 por ciento.
En cuanto a la edad del cónyuge de las mujeres que se casaron en 2016 y lo hicieron con menos de 18 años, solo el 1.2 por ciento se casaron con hombres menores a ellas; 5.1 por ciento tenían la misma edad y en el 93.6 por ciento de los casos el hombre era mayor que ella.
El CIFAM comentó que, para contribuir la disminución del embarazo adolescente y los jóvenes lleven una vida sexual responsable, brindan información sobre métodos anticonceptivos, así como de las enfermedades de transmisión sexual y sobre el VIH/SIDA.
Otro de los retos para las mujeres jóvenes con hijos es que este sector cuenta con un empleo mal remunerado, sin prestaciones, o donde son explotadas.
De acuerdo INEGI, tanto en Chiapas como a nivel nacional, se ha incrementado el número de madres de familia que tienen que trabajar para sacar adelante la situación económica de sus hijos; a la par de que los indicadores muestran un aumento considerable de madres jóvenes y de aquellas que cuentan con un empleo mal remunerado o donde son explotadas.
Mujeres con salarios mal remunerados
La última Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) en el 2016, arroja que el 63.7 por ciento de las mujeres ocupadas y con hijos son trabajadoras subordinadas y remuneradas; 26.6 por ciento trabaja por cuenta propia y 7 por ciento son mujeres ocupadas que no reciben remuneración por su trabajo; solo el 2.7 por ciento de las mujeres que son madres son empleadoras.
Del total de madres ocupadas, 53.8 por ciento labora 40 o más horas a la semana, en tanto que las mujeres sin hijos, 63.8 por ciento cumple jornadas semanales de más de 40 horas.
Datos de la ENOE 2016 también permiten observar que una mayor proporción de las mujeres madres ocupadas perciben menos ingresos que las mujeres ocupadas sin hijos.
Una de cada dos madres ocupadas tiene ingresos de hasta dos salarios mínimos. Esta situación se presenta para 41.6 por ciento de las mujeres que aún no son madres.
Sobre la tasa de participación económica de mujeres de 15 y más años es de 43.3 por ciento.
Prácticamente es la misma tasa para las mujeres con al menos un hijo nacido vivo (43.4 por ciento).
Con respecto a la unidad económica donde laboran, 31.5 por ciento de las madres ocupadas trabaja en el sector informal; 38.6 por ciento en empresas y negocios, y 16.1 por ciento en instituciones públicas o privadas.
Referente al tipo de ocupación, la mayoría son comerciantes (26 por ciento), trabajadoras en servicios personales (25.4 por ciento), trabajadoras industriales, artesanas y ayudantes (18.9 por ciento).
Las mujeres sin hijos cuentan con un perfil ocupacional muy distinto.
Finalmente, las autoridades de salud de la entidad, señalan que han impulsado programas para que las adolescentes se abstengan de embarazarse, ya que muchas de ellas lo hacen desde los 15 años.












