Durante tres años la fundación Manos Amigas ha brindado desayunos, comidas, talleres, capacitaciones y demás actividades a los niños en situación laboral de las calles de Tuxtla Gutiérrez, una organización que de manera gratuita brinda cobijo y alimentación, principalmente, a los pequeños que han tenido que truncar su infancia.
Son aproximadamente ocho mil niños en situación de trabajo callejero dentro del territorio estatal, pequeños que es común poder ver en los cruceros ofertando productos o limpiando parabrisas, niños que abandonan sus estudios básicos a cambio de unas cuantas monedas.
Tania Alejandra Hernández Hernández, uno de los miembros más activos dentro de la fundación, comentó que la mayoría de estos niños no están sobreexplotados por sus padres, sino debido a la falta de acceso a empleos dignos dirigidos a los padres de familia los pequeños se ven obligados a coadyuvar en los ingresos del hogar.
Por ello, desde hace tres años nació la fundación Manos Amigas, la cual ha brindado alimentos dignos y un lugar donde decenas de niños realizan actividades didácticas, recreativas y los más importante, les ha brindado un sentimiento de inclusión a un grupo a fin.
“Este es un espacio dedicado a niños y adolescentes que trabajan en las calles, mayoritariamente acuden entre edades de cinco y 15 años; esto es un proyecto integral donde buscamos que muchos de ellos concluyan sus estudios o los inicien”, señaló Hernández Hernández.
En esta fundación, que se ubica sobre la 3ª Norte entre 11ª y 10ª Oriente, de la colonia 5 de Mayo, los niños también ejecutan actividades lúdicas como son paseos y celebraciones de cumpleaños, actividades a las cuales no tendrían acceso de no existir esta fundación.
Para lo único donde los infantes tienen que desembolsar algunas de sus monedas es para su fondo de ahorro, una práctica de Manos Amigas que busca incentivar la cultura del ahorro y de la autoadministración desde pequeñas edades.
“Buscamos que este espacio sea completamente para los niños, donde se sientan protegidos, seguros y queridos, siempre priorizando sus necesidades. Tenemos alrededor de 30 niños diariamente, la mayoría de ellos provenientes de colonias alejadas del Centro”, comentó la colaboradora.
Esta situación laboral y de falta de recursos la padecen mayoritariamente niños con domicilio en las orillas de Tuxtla, como también aquellos infantes de poblados indígenas que migran con sus padres en busca de mejores oportunidades.
Cabe señalar que la mayoría de los niños que laboran lo hacen en situaciones de riesgo o en sitios no aptos para un menor, como son los casos de quienes lustran calzado dentro de cantinas.
“Tenemos en Chiapas unos ocho mil niños que se encuentran laborando, la mayoría de ellos en situaciones de riesgo y ya ni digas que estos pequeños perciben un ingreso, porque todo se lo entregan a sus familias”, puntualizó Tania Hernández.
Gracias a organizaciones como esta, los infantes son alejados de la inducción a las adicciones, además de que por periodos al día desarrollan capacidades intelectuales que en otros sitios no pueden realizar.
Por ejemplo, ayer comenzaron con un taller de serigrafía enfatizado para niños, donde cada uno de ellos creará un logo para su playera, un proyecto productivo de la mano con un diseñador gráfico donde se busca que alejar a los niños de las calles.












