Entre tijeras, pegamento y diferentes materiales, las manos empiezan a contar historias. En el Centro de Atención y Capacitación Municipal para Personas con Discapacidad (Camdis) niños, adolescentes y adultos sordos encuentran un espacio para aprender.
El maestro Emmanuel López acompaña a jóvenes sordos en su formación académica e imparte también clases de preparatoria abierta, una alternativa para quienes desean continuar sus estudios y ampliar sus oportunidades.
Lenguaje de señas
Por su parte, la maestra Mirna Escobar, docente de Lengua de Señas Mexicana, brinda herramientas para expresar ideas, compartir conocimientos y relacionarse con otras personas.
Cada seña facilita el entendimiento y recuerda la importancia de construir espacios donde nadie quede al margen por su forma de comunicarse.
Capacidades diferentes
Mientras unos siguen las indicaciones, otros concentran su atención en los materiales para dar forma a sus creaciones.
Cada actividad exige paciencia, práctica e imaginación.
“También permite descubrir capacidades útiles para la vida cotidiana e incluso abre la posibilidad de convertir lo aprendido en una alternativa de autoempleo”, menciona Emmanuel.
Educación incluyente
El trabajo de ambos docentes refleja la importancia de la educación incluyente.
No se trata únicamente de enseñar una técnica o un lenguaje, “sino de ofrecer herramientas para que cada estudiante fortalezca su confianza y encuentre formas de desenvolverse en su entorno”.
En el taller, las manos son instrumentos de creación y comunicación.
Entre señas, aprendizajes y trabajos terminados, los alumnos avanzan en un espacio donde sus capacidades tienen un lugar y donde aprender significa abrir posibilidades para el presente y el futuro.












