Mantener la neutralidad

Como si el proceso electoral no generase por sí mismo dudas y molestias entendibles entre los ciudadanos, la Secretaría de Gobernación pretende lanzar una campana de promoción del voto, revelada hoy por El Universal, violentando así el acuerdo de neutralidad firmado el 19 de febrero, lo que ha provocado ya una reacción del Instituto Federal Electoral, IFE, ante lo que considera una usurpación de funciones y advierte sobre la eventualidad de llegar a plantear una controversia constitucional.

El IFE aduce lo que es evidente: al hacer la campana la Secretaría de Gobernación invade funciones que son propias del Instituto y que no están dentro de las facultades y obligaciones de la secretaría que tiene a su cargo las relaciones del Ejecutivo con el Congreso, los gobiernos estatales y los partidos.

Por eso el IFE demanda que el presidente Vicente Fox se mantenga al margen de las campanas y observe la debida neutralidad en la contienda.

No hacerlo puede llegar a que la Suprema Corte de Justicia de la Nación revise la delimitación de las jurisdicciones y, como obvio resultado, confirme lo que está en manos del IFE y fuera del ámbito del Poder Ejecutivo.

Los partidos políticos han denunciado el empeno del Presidente en interferir en esta campana, como antes -en 2003- lo hiciera, hasta que el IFE le marcó un alto. El 25 de mayo pasado el instituto manifestó que el Presidente y otros funcionarios hacían declaraciones o participaban en acciones percibidas como injerencias indebidas en el proceso electoral.

Y ahora Gobernación tiene en sus manos una campana que no le corresponde, que busca favorecer a los candidatos del partido en el poder y que no sólo violenta el régimen jurídico y la ética política, sino que introduce factores de provocación y provee causas de impugnación postelectoral, lo que no puede estar en el ánimo de la autoridad pero sí es consecuencia de precipitaciones e irreflexiones.

Ya se está viendo que el momento político actual es de extrema delicadeza, y para evitar complicaciones innecesarias, comenzando por la controversia constitucional, conviene que el Ejecutivo atienda los exhortos del IFE.

Una densa y áspera campana electoral, desarrollada bajo las reglas legales, abruma y aturde al país; el anadido de una campana oficial paralela e ilegal sería una carga desmedida y abusiva. Además, mucho de lo ganado en la tarea de consolidar un régimen democrático se alteraría con una intervención de ese carácter.

A tres semanas de las elecciones del próximo domingo 2 de julio, el proceso es observado cuidadosamente dentro y fuera de México. Lo que suceda ese día, y los siguientes, incidirá determinantemente en el crédito moral y financiero que nos hemos ganado como nación. El requisito de tener un papel relevante en el mundo es la construcción de un sistema democrático, participativo y socialmente justo.

Perder esta oportunidad por la sinrazón gubernamental de influir desde la cúspide del poder político sería el mayor de los errores de una administración. Oigamos la voz del IFE y dejémosle cumplir limpiamente la elevada misión que le hemos encomendado. (El Universal)