Manuel de Jesús Sánchez Hernández, de 36 años de edad con estudios de maestría, experiencia laboral y profesional, estuvo a punto de perderlo todo por una enfermedad insidiosa, progresiva y mortal: el alcoholismo.
Sin embargo, con ayuda de sus compañeros y del programa de Alcohólicos Anónimos (AA) ha dejado de consumir bebidas embriagantes y tomar el control de su enfermedad. Por lo que ha logrado iniciar dos talleres mecánicos, uno de ellos próximo a obtener una certificación.
Mecánico por herencia, vive a diario el “sólo por hoy” pero también se enfrenta a las innovaciones tecnológicas de la mecánica automotriz que año con año se renueva, sobre todo en su sistema de encendido electrónico, para estar a la altura de la competencia.
“Hoy necesitas equipo especial para empezar a trabajar ya que todo es electrónico”, expresó.
Sus estudios como ingeniero en Sistemas y una maestría en Administración de Empresas le permitieron en su oportunidad obtener buenos empleos, pero también en esa etapa se enfrentó al alcoholismo.
“Tenía un buen puesto y por problemas de alcoholismo surgieron ciertas circunstancias por lo cual tuve que emigrar”, dijo para Cuarto Poder.
Explica que nada fácil ha sido involucrarse de nuevo a la sociedad; los pretextos no faltaron, aparte de la carga emocional de estar luchando contra su enfermedad, se enfrentaba a la falta de información sobre en qué consiste esta.
La invitación de un amigo para incorporarse al tradicional Grupo Chiapas, de Alcohólicos Anónimos, le cambio la vida.
“Comenzamos a trabajar el plan de la recuperación, de las 24 horas, los 12 pasos y en el cual te comienzas a encontrar a ti mismo” dijo.
En su experiencia dentro del grupo se dio cuenta de que los alcohólicos, avergonzados, siempre encuentran razones para demostrar que ellos no son lo que se les dice:
“¿Alcohólico yo? ¡Si no me he emborrachado en mi vida!”
“¿Alcohólico yo? ¡Si lo fuese, no podría desempeñar un cargo de responsabilidad como el mío!”
“A veces nosotros creemos que el alcoholismo es un vicio y la realidad es que no; el alcoholismo es una enfermedad insidiosa, progresiva y mortal, la cual puede acabar con tu vida, como lo que estaba pasando conmigo”, explica.
Sin embargo, a pesar de llevar cinco años en sobriedad, Manuel reconoce que tiene que continuar luchando contra su enfermedad, pues no existe cura para ella, por lo que es necesario continuar llevando a la práctica el programa de recuperación de AA.












