Manuel, el niño que dio testimonio de fe al papa Francisco

Manuel, el niño chiapaneco de 14 años, que dio su testimonio de fe al papa Francisco. Cortesía
Manuel, el niño chiapaneco de 14 años, que dio su testimonio de fe al papa Francisco. Cortesía

El pasado lunes 15 de febrero Manuel Morales Montoya, un niño chiapaneco de 14 años, dio su testimonio de fe al papa Francisco, en el marco de su visita a Chiapas.

En entrevista, señaló que ese día ha sido el más especial en su vida, ya que al ver al sumo pontífice le transmitió una paz nunca antes experimentada, por lo que dijo que ahora más que nunca le va a echar ganas para salir adelante.

Esa tarde dio su testimonio como joven que, pese a estar en silla de ruedas, no ha perdido la esperanza y busca evangelizar a otros muchachos como él que viven desanimados o alejados del Señor.

Este fue su testimonio: “Santo Padre Francisco”: Amigo de los adolescentes y jóvenes. Soy Manuel, un adolescente de 14 años. Quiero decirle: Gracias por ser nuestro amigo y estar cerca de nosotros. Gracias por venir a nuestra tierra chiapaneca. Gracias por traernos el mensaje de paz a nuestras familias. Que Dios lo bendiga mucho, mucho.

“Santo Padre Francisco. Le comparto algo de mi vida personal: antes caminaba, corría, jugaba como todo niño, pero a los cinco años empecé a caerme, se dieron cuenta mis papas, y los médicos detectaron mi capacidad especial; tengo distrofia muscular.

“Fui perdiendo fuerza en todo mi cuerpo hasta que quedé en silla de ruedas y me puse muy triste al ver que no podía caminar, ni correr, ni jugar. Después platiqué con mis papás, les dije que no se pusieran tristes, que podía hacer cosas más grandes, aunque no pueda hacer lo que otros niños hacen y empecé a echarle ganas. Mis papás me apoyan en mis planes sintiéndome sin límites como toda persona normal.

“Tengo mucha fe y ha crecido mi esperanza. Sé que Dios me ha bendecido con esta capacidad especial. En él confío. Y si es su voluntad me dará mi salud física. Antes que conociéramos a Dios en mi familia siempre había pleitos, hasta que Dios llegó a nosotros y empezamos a ir a la Iglesia. Al principio no me gustaba.

“Hoy agradezco a mi hermano, el cual siendo coordinador de adolescentes me motivó mucho. Así inicié en el grupo de adolescentes de la parroquia y me gustó mucho.

“Ahora salgo en mi silla de ruedas a evangelizar y lo hago con mucha alegría a invitar a muchos adolescentes que no conocen el amor de Dios. También con mi familia misionamos y visitamos enfermos.

“Santo Padre, ore por nosotros, los adolescentes de México, ya que hay muchos jóvenes desanimados; hay algunos adolescentes que están en malos pasos y como nadie los escucha caen en malas compañías y los llevan por malos caminos.

“Hay mucha violencia entre adolescentes. Como adolescente les digo que si se encuentran desanimados y en malos pasos ¡Ánimo!, que se incorporen a un grupo. Y recuerden: somos los consentidos de Dios.

“Somos la esperanza de la Iglesia. Ore por nosotros y siga presentando al Dios amor y misericordioso. Papa amigo, los adolescentes de México oraremos por usted y que la Virgencita lo cubra con su manto maternal. ¡Viva el papa Francisco!… ¡Viva el papa Francisco!”, finalizó Manuel.