Todos los días acude a su centro de trabajo desde hace 70 años. Aún no existía el viejo mercado de Tuxtla y Manuelita ya ofertaba sus productos tradicionales en la entrada de la iglesia del Calvario, en el barrio del mismo nombre en el corazón de Tuxtla.
De acuerdo con datos estadísticos, en Chiapas, de la población total de 5 millones 543 mil 828 habitantes, el 17 por ciento son mayores de 85 años, el 19 por ciento se ubica en el rango de entre 80 y 84 años, el 32 por ciento de los adultos mayores corresponde a la edad de 75 a 79 años, mientras que el 43 por ciento es de 70 a 74 años, el 62 por ciento de 65 a 69 años de edad, el 78 por ciento de 60 a 64 años y el 95 por ciento se ubica entre los 55 a 59 años de edad.
La mujer, cuyos apellidos no pudo proporcionar, está fuera de estos datos, pero de acuerdo con sus conocidos ronda por los 100 años.
En los locales del mercado “Rafael Pascacio Gamboa”, doña Manuelita es muy apreciada por todos, la toman como ejemplo de perseverancia de una mujer única, pues ha pasado la mayor parte de su vida trabajando en el corazón de la capital chiapaneca.
En Chiapas, la población económicamente activa en 2021 estuvo integrada por 2 millones 63 mil 625 personas, de las cuales un millón 439 mil 906 son hombres y 623 mil 719 son mujeres, quienes representan el 69.78 % y el 30.22 %, respectivamente, del total de la población ocupada.
Los sectores donde mayormente se emplea la población en Chiapas son: actividades gubernamentales (13.3 % del empleo), comercio al por menor (11.3 %), construcción (8.3 %), educación (7.2 %), comercio al por mayor (7.0 %), y salud y asistencia social (6.8 %).
La mujer que ha visto el crecimiento de la capital chiapaneca, ha dado su aporte económico a la ciudad por años, y día tras día ha salido a buscar el pan para su familia, que ahora son sus siete nietos y uno de sus hijos.
Desde las nueve de la mañana se coloca en la entrada poniente del mercado, nadie ocupa o pretende ocupar ese espacio en las tres gradas, donde cuidadosamente coloca sus artículos que ofrece al público.
Productos como grosellas, hierba santa, estropajos naturales, mangos, con un costo de 25 y 35 pesos de oferta; y aunque la demanda en estos tiempos no es muy buena, aún gana unas monedas.
Una de sus nietas llega por ella para regresar juntas a su hogar, a una casa que está localizada en la colonia Calvarium de la capital chiapaneca.
A pesar de los años hace perfectamente bien las cuentas, no permite el regateo, pues asegura que todo está caro. Dice que en sus tiempos los centavos alcanzaban para comprar comida, ropa, leche, pan y otras cosas, pero los tiempos y el valor del dinero también han cambiado, y mucho.
“A mí me gusta el trabajo, desde que era pequeña trabajaba vendiendo diferentes productos; este mercado no existía, éramos pocos vendedores, todo se hacía en la calle, no recuerdo si algunos vendedores de mis tiempos viven. Tengo fuerza, estoy maciza para hacer mis cosas, no me gusta ni que me vengan a traer, pero mis nietos tienen miedo de que me pase algo”, comparte.
Al igual que doña Manuelita, miles de mujeres chiapanecas dan la vida por su familia, procurando su bienestar, sacando adelante a los hogares. Con trabajos honestos, aunque no bien remunerados, han logrado mantener a las familias unidas.
“Todos mis nietos viven conmigo y uno de mis hijos, mi esposo murió, pero ya no recuerdo cuándo. Me apoyan comprando mis cositas, otras me las regalan los vecinos como la hierba santa que sirve para cocinar el pescado y es buena para hacer tamales; ahora ya no se vende como antes, pero sigo vendiendo porque me gusta. Antes vendía todos los días, ahora ya descanso los domingos”.
Al preguntarle si conoce sobre la conmemoración por el Día (Internacional) de la Mujer, sonríe. No sabe, pero tampoco le ocupa; pese a ello y sin saberlo, a su edad es un gran modelo para las locatarias y locatarios que ven en esta centenaria mujer un ejemplo de trabajo, valor, perseverancia y amor por su familia.












