Máquinas tragamonedas, un delito de explotación

Máquinas tragamonedas, un delito de explotación

Las máquinas tragamonedas que iniciaron como negocios clandestinos, hoy se han convertido en un próspero negocio que inunda a Tapachula, son una fuente de ingresos para quienes desde el anonimato explotan este tipo de juegos de azar y las autoridades que las protegen entre estas la propia PGR, esto se ha convertido en un problema de salud pública y además son espacios donde se propicia la comisión de diversos delitos.

La ausencia de control en juegos de azar como las máquinas tragamonedas, las rifas que recientemente empezaron a realizar grupos de personas provenientes de otros lugares que con megáfonos las promocionan con premios de cuatro a 20 mil pesos, la venta de discos musicales y películas piratas, son sólo parte de la omisión de la autoridad en Tapachula de la Subdelegación de la PGR a cargo de Víctor Manuel Acosta Torres.

Y es que en la temporada decembrina, muchos negocios cambian de giro para convertirlos en mini casinos en los que niños, mujeres y población en general se convierten en asiduos clientes con la esperanza de ganar, situación que ocurre muy pocas veces.

De acuerdo al psicólogo José Juan Rodríguez, las máquinas tragamonedas son una fuente de corrupción de menores y un precursor de la ludopatía en niños y adolescentes, que ante la abundancia de espacios, esta situación se está convirtiendo en grave problema de salud pública.

Las máquinas se encuentran en todos los lugares, mercados que se convirtieron en mini casinos, en locales cerca de las escuelas, tiendas y hasta en las banquetas, lo que provoca adicción al juego en menores, a lo que se puede sumar que es relacionado con los mismos dispositivos móviles que tienen muchos retos a vencer, en las maquinitas obtienen monedas y los móviles créditos.