"El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció en días pasados que ha incluido en su lista de organizaciones criminales transnacionales a la pandilla salvadoreña Mara Salvatrucha, a la que acusa de graves actividades delictivas transfronterizas, como asesinatos, tráfico de drogas y personas y crimen organizado.
Como resultado de la medida, cualquier propiedad o interés relacionado con la organización, en poder o bajo control de personas en Estados Unidos en las que la pandilla tenga interés, han sido bloqueadas; además, a las personas en ese país se les ha prohibido realizar transacciones con el grupo
La Iglesia Católica de El Salvador sostuvo que la decisión de Estados Unidos de declarar a la pandilla como una ""organización criminal trasnacional"", tendrá ""consecuencias internas políticas"" para este país. En rueda de prensa, el obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez, señaló que después de la tregua pactada entre pandillas y la Iglesia, para bajar los niveles de violencia en el país -tasa anual de 68 homicidios por cien mil habitantes-, se suma la decisión estadunidense como elemento nuevo que tendrá repercusiones políticas.
No obstante, el presidente de ese país, Mauricio Funes, consideró que Estados Unidos ha ""sobredimensionado"" el poder económico de la Mara Salvatrucha, la que, en su opinión, no se compara con el de grupo criminal de los Zetas de México.
""Disiento con el análisis que hace el Departamento del Tesoro. Creo que han sobredimensionado el problema; no niego que la MS sea una organización criminal. El problema ha sido sobredimensionado, no en el sentido de considerar a la MS como organización criminal, sino en el sentido de sobrevalorar el riesgo económico o el riesgo financiero que pueden implicar las acciones delictivas de la MS y ponerla al mismo nivel de otras organizaciones delictivas transnacionales como los Zetas o la Camorra en Italia"", sostuvo.
Los argumentos del presidente, sin embargo, no aportan más elementos en los que base su disenso y por eso no se termina de entender su postura. Es consenso que las pandillas de El Salvador son un peligro en ese país, pero también lo son en otros países vecinos e incluso en México y en otras ciudades de Estados Unidos. Por ello, cualquier acción que se relacione con el combate a ese fenómeno social siempre será en beneficio de la propia sociedad.
Estos grupos son integrados por centroamericanos, guatemaltecos, salvadoreños y hondureños, pero su nefasta influencia ha llegado incluso a ciudades de Chiapas, en donde ya se ven ciertos imitadores, lo cual es algo indeseable.
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