Damnificados del huracán Stan que azotó Chiapas en el 2005, exigieron el desafuero del senador perredista Rubén Velásquez y del diputado federal panista Carlos Martínez, ex secretario de Gobierno y ex contralor del estado en el sexenio de Pablo Salazar, respectivamente, a quienes acusaron de ser cómplices en el desvío de 104 millones de pesos del erario.
Ayer, durante una marcha en Tapachula, Carlos Tapia Ramírez, quien promovió demandas en contra de Salazar Mendiguchía (gobernador del 2000 al 2006), por el desvío de recursos para la reconstrucción para beneficios personales, señaló que la manifestación es para exigir que se aplique la ley.
De acuerdo con el dirigente, no basta con que Pablo Salazar esté en la cárcel, exigen que consignen las más de 30 averiguaciones previas en su contra y se finquen responsabilidades por el desfalco de los recursos para la reconstrucción de Stan.
Tapia Ramírez y una veintena de líderes demandan a las autoridades que las pesquisas se extiendan hasta el actual senador Velázquez, y al ex contralor, así como hacia sus hermanos, quienes a través de empresas fantasmas cobraron obras que no se realizaron y a los alcaldes de los 41 municipios afectados.
Durante la movilización de centenares de afectados por el huracán Stan provenientes de las regiones Soconusco, Costa, Sierra y Frailesca, el dirigente Tapia dijo que aún hay diez mil familias damnificadas por Stan que a la fecha no tienen un techo digno dónde vivir y algunos aún habitan en zonas de alto riesgo.
Denunció también que muchas de las colonias donde fueron asentados algunos de los afectados carecen de servicios básicos como drenaje, agua potable, alumbrado público y pavimentación de calles.
También pidieron justicia por los 30 niños que fallecieron por presunta negligencia médica en el Hospital Regional de Comitán, durante el mandato de Salazar Mendiguchía, detenido el pasado 7 de junio en Cancún, Quintana Roo, por delitos de peculado, ejercicio indebido del servicio público, abuso de funciones públicas, abuso de autoridad y asociación delictuosa.
Con Salazar en la cárcel, los reclamos crecen y habrá que escucharlos.











