Marchan en rechazo a la industria minera

Diversos pobladores se reunieron este fin de semana. Elio Enríquez / CP
Diversos pobladores se reunieron este fin de semana. Elio Enríquez / CP

Más de 400 pobladores de Tapalapa, Pantepec, Rayón, Ixtacomitán y Chapultenango, situados en la zona Norte de Chiapas, marcharon por el cuidado de la casa común para expresar su rechazo a la minería y otros megaproyectos.

En la celebración religiosa con la que finalizó la manifestación, el párroco de Rayón, fray Tomás, denunció que “los hermanos de la comunidad de San Isidro, de Pantepec, están padeciendo la amenaza de que se reabra una mina que va a extraer, no solamente el mineral que les pertenece a los pueblos originarios, sino que les va a devastar la vida, los va a dividir y a confrontar, porque a unos les van a decir que les van a dar dinero y a otros no”.

Habitantes que participaron en la llamada “Caminata ecológica” explicaron que la manifestación se llevó a cabo este sábado. Un grupo caminó de Tapalapa a Pantepec y el otro de San Isidro a Pantepec, donde se congregaron todos y concluyeron con una celebración religiosa.

La caminata estuvo animada con porras a la madre tierra, motivando a la población a cuidar la naturaleza, al tiempo de señalar que también asistieron los frailes franciscanos, entre ellos el padre Tomás, encargado de la Comisión de Derechos Humanos y de los pueblos indígenas.

“Cuidar el agua es defender la vida” y “no a la minería, no al gasoducto”, escribieron en cartulinas algunos asistentes.

Fray Tomás dijo en la homilía de la misa que “así como antes hablábamos de una conversión individual frente a un pecado, hoy tenemos que hablar de los pecados ecológicos. Y la conversión ecológica tiene que ver precisamente con esto”.

Señaló que “el observar o el escuchar, nos lo quita el sistema extractivista que estamos padeciendo. Y hace que desperdiciemos el agua y que compremos vasos y platos desechables, ir por la carretera sin contemplar y, sobre todo, no escucharnos entre nosotros, no mirarnos. ¿Qué es lo de hoy? ¿Cuál es la nueva esclavitud? El teléfono celular. El niño de dos años está llorando y le das el teléfono celular para que se tranquilice”.

Peligros

Abundó: “No sé si han visto ustedes en las redes sociales, han habido incluso adolescentes que han matado a su propia madre, porque les ha quitado el celular. Es una adicción mortal, letal. Bueno, le creemos más al Facebook que a la Palabra de Dios. Y por estar clavados moviendo la pantalla hemos dejado de contemplar lo que Dios nos ha regalado: el sol, la luna, las estrellas, el agua, los cerros”.