Tiene 34 años, se define como una mujer luchadora, apasionada de la política, humilde y sencilla. En Tapilula inició su actividad profesional con la esperanza de ayudar a los más necesitados en un municipio, donde la pobreza resalta desde el momento en que se ingresa al lugar.
Lo que comenzó como una esperanza para Mariela Gómez Álvarez, se convertiría en un calvario. Desde el inicio de la actual administración municipal, (2015-2018) encabezada por Biley García Urbina, se enfrentó a una violencia política que no cesó hasta el final del cargo como síndica propietaria, el cual nunca pudo ejercer.
Lo más lamentable es que recibió el desplazamiento de su mismo partido político: Podemos Mover a Chiapas; el dirigente moral de este instituto nunca se acercó con ella para atender el problema.
El interés de las autoridades municipales, dice Gómez Álvarez, es que ella renunciara al cargo para que otro varón trabajara en ese espacio.
Al platicar con Cuarto Poder, dice con lágrimas en los ojos, nunca le ha gustado ni la agresión ni la violencia, pero vivió este desplazamiento político en carne propia; “he vivido tres años muy tristes que no se lo deseo a nadie”, relató.
Ingresó al cargo de síndica municipal para apoyar a las personas que cayeron en drogadicción, a las madres solteras o a quienes están en situación de vulnerabilidad, aunque nunca pudo cumplir con este compromiso. Desde el inicio le pidieron su renuncia al cargo, pero nunca lo aceptó. Muy pocas veces fue invitada a las sesiones de cabildo.
-¿Cuándo te diste cuenta que vivías violencia política?
Con un gesto de nervio responde que desde el momento en que les notificaron el triunfo. Al recoger su constancia de mayoría notó que el edil la llevó, casi, de manera obligada.
En estos tres años, nunca la dejaron ejercer el cargo, le obstaculizaron sus derechos políticos, vivió violencia familiar, la intimidaron de manera permanente y hasta su vivienda fue dañada por el cargo que tenía.
Lamentablemente en Chiapas la violencia política se ha presentado desde hace varios años; incluso, en las elecciones de 2015 el estado se vio envuelto en un escándalo nacional, porque los partidos políticos no cumplieron con la paridad de género exigida por la Ley, lo que derivó en la separación de los entonces consejeros y consejeras del Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana (IEPC).
No obstante, la situación no terminó ahí. La vulnerabilidad de las mujeres también se vio reflejada en las renuncias que presentaron después de asumir el cargo para las cuales fueron electas, dejando esos espacios para que asumieran el poder los varones.
-¿Y tus salarios quién los cubría?
Al no ser del agrado del presidente municipal, a Gómez Álvarez durante cinco meses le retuvieron sus pagos. Recuerda que fue hasta que intervinieron las integrantes de la Red Chiapas por la Paridad Efectiva. (Repare) cuando su salario se entregó con “normalidad”.
Cada quince días le daban seis mil pesos, pero siempre la mandaban con una u otra persona para cobrar. A ella, dice, el no tener ningún vicio le permitió superar la violencia vivida durante toda la administración municipal en Tapilula.
-¿Regresarías a la política a pesar de la violencia?
Sin ningún temor responde que sí, pues se trata de una las pasiones más importantes en su vida. “Para mí la política no muere, para mí sigue y con más ganas, son experiencias muy caras pero muy afortunadas, porque es lo que nos hace fuerte”.
Sin embargo, desconoce en que espacio estará trabajando después del 1 de octubre, fecha en la que asumirán funciones las nuevas administraciones municipales y también aquellas personas que formarán parte de la legislatura.
“Yo siempre aspiré a seguir, tenía intenciones de seguir políticamente más alto”, su esperanza la deposita en Dios para la siguiente oportunidad que tenga en este rubro.
Otro de los desgastes a los que se ha presentado Gómez Álvarez es el aspecto económico y emocional, por lo complicado que resulta explicarle a un joven de 15 años la violencia política que atravesó su madre.
¿Y la intervención de las autoridades para atender tu caso?
Solamente sonríe, en tres años el conflicto nunca se resolvió y con una contundente respuesta dijo: “muy abandonada”, en referencia al interés y poco acompañamiento de las instancias gubernamentales.
La Repare y la Defensoría Pública para Pueblos y Comunidades Indigenas sí la apoyaron. El pasado 7 de abril recibió una sentencia a su favor para la implementación de medidas cautelares, pero nunca se cumplieron en el ayuntamiento.
Su hermano fue ingresado a la cárcel como medio de presión, además en semanas pasadas su hijo de 14 años fue golpeado en repetidas ocasiones. Nadie se hizo responsable de estos lamentables acontecimientos.
En materia de derechos humanos se dio legalidad y fe de la forma en que fue tratada. Su mayor frustración las engloba en nunca pudo ejercer el cargo, que hay discriminación política hacia las mujeres, pero reconoce que toda la violencia le dejó un aprendizaje importante que le ha permitido compartir su experiencia. Todos los días del año vivió preocupaciones y amenazas hacia su persona y familia.












