La oratoria es un arte muy antiguo. Cuando es bien utilizada puede crear conciencia social, abrir un debate público, confrontar ideas, llegar al convencimiento de lo que es mejor para una sociedad. El uso de la palabra conlleva una gran responsabilidad, así lo define el promotor cultural, anticuario y fundador del Coneculta, Mario Alberto Antonio Uvence Rojas.
El maestro recibió recientemente un reconocimiento como un importante promotor de la oratoria desde hace décadas, en el marco del Concurso Nacional de Oratoria Dr. Belisario Domínguez Palencia. “Libres por la palabra libre”, que tuvo como sede la ciudad de Comitán de Domínguez.
Este importante certamen fue organizado de manera conjunta por el Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana (IEPC), el Ayuntamiento de Comitán y el Instituto de la Juventud del Estado. Contó con la participación de jóvenes representantes de 13 entidades de la República.
Fundador del concurso de oratoria
En entrevista para esta casa editorial, Mario Uvence recordó que, junto a un grupo de amigos y compañeros, en los 70’s iniciaron los concursos de oratoria en Comitán, de donde es originario, en honor del doctor Belisario Domínguez Palencia.
Este evento pasó a convertirse en un certamen nacional que duró 18 años, con un gran éxito y convocatoria finalizando en la entidad en estas fechas, 5, 6 y 7 de octubre, en que se conmemora el Aniversario Luctuoso del prócer comiteco.
Es satisfactorio, dice, ver que las instituciones están ahora retomando el concurso, esperando que continue realizándose, toda vez que el alcalde de aquel municipio va solicitar al Congreso del Estado que se formalice y se establezca como evento anual.
Orador desde niño
Mario Uvence platica que desde niño le gustaba mucho declamar, desde la primaria hasta la secundaria y preparatoria. Tomó clases de teatro y declamación, conociendo a varias maestras y maestros. En aquel entonces era parte importante, junto con la poesía, de los festivales escolares.
Cuando se fueron a vivir a la Ciudad de México conoció los concursos de oratoria, a los que se inscribía cada año, logrando significativos premios y algo de más valor intangible, grandes amigos y amigas que ha conservado a la fecha, con algunos de ellos tenían la Asociación de Estudiantes Comitecos radicados en el Distrito Federal (DF).
En ese transcurso se convirtió en un promotor cultural, trabajó como locutor en el DF, a pesar de que no estudió ninguna carrera humanística, ya que se recibió como licenciado en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Su gusto por el arte lo ha llevado a varias trincheras promoviendo la oratoria, pintura, literatura, escultura y artes decorativas, volviéndose incluso un anticuario bastante reconocido.
Alejandro Molinari, en su artículo “Arenilla”, refiere que el maestro Uvence, recordó en el concurso de oratorio al gran orador José Muñoz Cota, con quien aprendieron a leer fuertemente la literatura, la política, el arte, la escultura, la ciencia, la moral, la sensibilidad humana.
A ese nombre, unió los de otros personajes asistentes: “…parece que fue ayer cuando aquí estaban José Monroy Zorrivas, Lolita Albores, Óscar Bonifaz, Fedro Guillén, gran escritor chiapaneco, de México y del mundo; Enoch Cancino Casahonda, mi gran amigo, el gran poeta, el autor del Canto a Chiapas…”












