Uno de los problemas silenciosos que ha traído la pandemia de la covid-19 en el mundo (además de la incidencia y la letalidad) tiene que ver con el nivel de contaminación que pueden generar los insumos médicos que se han usado para atender la emergencia sanitaria.
Toda vez que algunos estudios revelan que se han ocupado hasta 129 mil millones de cubrebocas desde que comenzó el brote del virus, puntualizó Emlio Ismael Romero Berny, profesor del Centro de Investigaciones Costeras en la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach).
Desde el 2020, comentó, se generó la necesidad de crear insumos médicos, pruebas y equipos de protección personal pero, añadió, eso también abrió una interrogante: ¿a dónde va a parar toda esa cantidad de desechos?, se trata de un tema que reflejaría realidades distintas entre los países.
Los datos mundiales, enfatizó el investigador, son más alarmantes si se toma como base que se usaron, un aproximado de 35 mil millones de guantes de látex, sumado a que cada prueba para detectar el virus genera contaminantes. Los números, calculó, muestran que con ese insumo pudieron acumularse hasta 15 mil toneladas de plástico sólo en 2020.
Al ser la pandemia un evento que sorprendió al mundo y que requería de medidas rápidas de prevención, detección y atención, dijo, no se tomaron tanto en cuenta las repercusiones ambientales que podían generar la fabricación y uso de estos productos médicos.
Si bien es cierto que la emergencia sanitaria provocó una reducción en la emisión de CO², explicó el profesor, el otro punto es que aumentaron las cantidades de residuos sólidos en diferentes espacios. Las estimaciones que han hecho los especialistas, detalló, muestran que la contaminación plástica cobra la vida de unos 100 mil mamíferos marinos y hasta un millón de aves.
Aunque a nivel local aún no se han realizado estudios con exactitud de cuánto plástico o residuos hay en los espacios costeros, producto de la pandemia; refirió que playas como Puerto Arista han registrado porcentajes considerables de residuos desde antes que iniciara la emergencia sanitaria.
“Seguramente en los siguientes meses estaremos haciendo una evaluación para ver qué porcentaje corresponde” a los cubrebocas e insumos que sean derivados de lo utilizado en la pandemia.
Desde antes de que comenzara a hablarse del coronavirus, enfatizó, el tema de los plásticos ya era notorio en las playas y lagunas, sitios donde se captura el camarón. Lo que hay que analizar ahora, detalló, es adentrarse en los ecosistemas para conocer con mayor puntualidad la cantidad de plástico que hay producto del brote del virus.












