Más de 200 infantes luchan contra el cáncer

Más de 200 infantes luchan contra el cáncer

En el marco de la conmemoración del Día Internacional del Cáncer Infantil, que se celebra cada 15 de febrero, Berenice Noriega Acuña, jefa de Servicios Clínicos en el Hospital de Especialidades Pediátricas (HEP) en Tuxtla Gutiérrez, informó que Chiapas se mantiene como el estado que registra las cifras más altas en relación a esta problemática. En estos momentos son 200 menores de edad los que están en tratamientos oncológicos.

José Alexander, menor de edad y oriundo de San Fernando, fue un caso de éxito. Venció esta enfermedad después de un año de tratamientos y cinco más de vigilancia, siempre contó con la guía de un equipo multidisciplinario, por lo que ahora forma parte de ese 80 % de infantes que libran este padecimiento a nivel internacional.

Noriega Acuña, quien también se desempeña como oncóloga pediatra, informó que las edades de los menores con cáncer son variables, pues se han reportado casos en lactantes y hasta jóvenes, sin embargo, el grupo más afectado es el que ronda entre los 13 y 18 años.

Las cabeceras municipales de Comitán, San Cristóbal de Las Casas, Villaflores y Tapachula son las que registran los índices más altos de cáncer infantil, no obstante, en el HEP se atienden a menores que llegan de otras zonas, incluso, han tenido casos de estados cercanos a Chiapas.

En lo que respecta al tema de infraestructura e insumos, en dicho hospital cuentan con los tratamientos oncológicos y medicinas que demandan los pacientes; por ejemplo, José Alexander llegó con una leucemia mieloide aguda, que es una de las variantes más agresivas, sin embargo contó con los recursos humanos y materiales para su recuperación.

Prevención siempre es mejor

La detección oportuna del cáncer infantil es clave para atender a un paciente, es decir, si los especialistas logran identificar el padecimiento en el sitio donde inició y aún no se ha expandido por todo el cuerpo, se pueden retirar los tumores y sólo se agregan los tratamientos. En el resto de los casos, la atención y salvación se complican más.

José Alexander dejó su huella en el “muro de la esperanza”, cuyo propósito es que los pacientes sepan que existe la posibilidad de curar el cáncer, aunque eso implique una vigilancia promedio de cinco años para descartar la reaparición de la enfermedad.

Su madre, la señora Celia Valencia, relató que toda la travesía comenzó con una simple tos y fiebre, mas la historia dio un gran giro al enterarse de que su hijo necesitaba (de forma urgente) una transfusión de sangre. Ahí se enteró de la leucemia y de la gravedad del padecimiento. Su hijo se refugió en la fe y su familia está agradecida con el “Altísimo”.