Suman más de doscientos mil chiapanecos los que fueron dados de baja del padrón electoral al contar con credencial de elector con terminación 03, la cual fue ya invalidada no sólo para sufragar sino hasta como identificación personal. Lo anterior significa que el ciudadano común tiene como alternativa únicamente el pasaporte en el inusual caso de necesitar acreditar su identidad en bancos, oficinas públicas y hasta en el supermercado.
Obtener por lo menos en Tuxtla Gutiérez, la capital del estado y cabecera distrital y municipal, una credecial del Instituto Federal Electoral se ha convertido más que una empresa difícil, en misión imposible. Las facilidades que debieran proporcionarse con esmero a los ciudadanos, en ese Instituto no existen; por el contrario, lo que el solicitante se encuentra son disposiciones rígidas como horarios acotados para la expedición limitada de fichas, la atención de un pequeño número por día hábil y un sinfín de restricciones que hacen claudicar al más empeñoso.
Una gran mayoría de esos ciudadanos que fueron borrados del padrón electoral no están muertos, tienen entre cuarenta y sesenta años de edad y muchos de ellos han intentado sin éxito salvar todos los obstáculos que les ha impuesto la burocracia del Instituto Federal Electoral. Algunos, los más obstinados, que además cuentan con todo el tiempo del mundo para invertirlo haciendo interminables colas, han logrado obtener la credencial antes de que fuera cerrado el periodo de renovación. Los demás, menos afortunados, no votarán y deberán recurrir a la Secretaría de Relaciones Exteriores para tramitar una identificación.
En una entidad como Chiapas, en la que de acuerdo con el comportamiento del electorado durante las dos recientes elecciones para gobernador, 200 mil votos son casi la mitad de lo que obtienen los contendientes, pero esos ciudadanos fueron enviados al limbo, pues no se sabrá si son difuntos o sólo inexistentes en una lista.
Cuando el PRI perdió por primera vez la Gubernatura en Chiapas, existía un padrón de dos millones, de los cuales poco más de 440 mil dieron el triunfo al que ahora está en prisión y más de 380 mil al aspirante derrotado. Estas crifras pueden ilustrar sobre la importancia que tiene haber borrado a más de 200 mil chiapanecos y peor todavía, impedirles con burocratismos su entrada al listado de nuevo.
Hoy, el padrón electoral en Chiapas es de tres millones 600 mil personas, pero solamente dos millones 819 mil están en el listado nominal.











