Sin contratiempos, incidentes y de manera ordenada, se registró en Tapachula la marcha del Día Internacional de la Mujer, en el marco de las movilizaciones del 8M, en la que la exigencia generalizada fue un alto a los feminicidios y a la violencia de género.
Con pancartas y consignas, el contingente que se movilizó del sur de la ciudad al centro histórico, demandó seguridad y justicia para las víctimas de este flagelo, así como la solución a los casos de mujeres desaparecidas.
Al unísono, las participantes exigieron el fin de la violencia y los feminicidios. Más de 200 personas, pertenecientes a diversos colectivos feministas, colectivos LGBTQ+ y de migrantes, participaron en la denominada “Marcha 8M” en Tapachula.
Tras realizar actividades previas, el contingente de mujeres partió desde el Centro de Desarrollo Comunitario (Cedeco), ubicado en la antigua Estación Ferroviaria, y avanzó sobre la Central Sur, recorriendo diversas calles céntricas hasta llegar al parque central Miguel Hidalgo, donde realizaron un mitin.
Vestimenta
Con carteles y vestimenta en su mayoría de color morado, jóvenes, mujeres adultas y muchas niñas caminaron para alzar la voz y ser escuchadas ante la vulnerabilidad que enfrentan frente a la violencia. Exigieron sensibilidad por parte de las autoridades y que se atiendan las denuncias por razón de género.
Entre las consignas se escucharon: “Señor, señora, no sea indiferente; se mata a las mujeres en la cara de la gente”, “Mujer consciente se une al contingente”, “No somos una, no somos diez, pinche gobierno, cuéntanos bien”, “Aplaudan, aplaudan, no dejen de aplaudir, que el pinche machismo se tiene que morir”, “Tranquila, hermana, aquí está tu manada”.
Al llegar al parque central Miguel Hidalgo, el grupo de mujeres expresó enérgicamente que la toma de las calles de Tapachula no era para celebrar, sino para ser escuchadas en su exigencia de justicia, memoria y dignidad.
Colectivo
“Alzamos la voz de manera colectiva para nombrar y denunciar las violencias que atraviesan la vida de las mujeres en nuestros territorios; violencias que se viven en los hogares, las escuelas, las calles, los centros de trabajo, las comunidades y las instituciones”, señalaron.
Reconocieron que estas violencias se intensifican en contextos marcados por la desigualdad, el racismo estructural, la pobreza, la migración y la falta de acceso a derechos. Por ello, indicaron que las mujeres indígenas, las infancias, las personas gestantes, las mujeres trans y quienes viven situaciones de movilidad humana enfrentan múltiples formas de exclusión y vulneración que no pueden seguir siendo ignoradas.
“Hoy exigimos condiciones de vida dignas y libres de violencia para todas. Hoy marchamos por las que están y por las que ya no están; por las víctimas de feminicidio, por las desaparecidas y por las que han sido silenciadas”, sentenciaron.
Madres buscadoras
Indicaron que también marcharon junto a las madres buscadoras, mujeres que han transformado el dolor en lucha y que han hecho del amor una herramienta de resistencia, recorriendo campos, carreteras y fosas con sus propias manos ante la indiferencia del Estado.
“Marchamos por las mujeres migrantes que cruzan fronteras enfrentando violencia, racismo y explotación; por las mujeres afrodescendientes que históricamente han sido invisibilizadas y que hoy continúan resistiendo al racismo estructural”, añadieron.
También mencionaron que alzan la voz por las niñas víctimas de abuso, a quienes el Estado les ha fallado en repetidas ocasiones, por lo que exigieron escuelas seguras, hogares seguros y comunidades que protejan su infancia y no la silencien.
Casos
Cabe mencionar que, durante el mitin, varias participantes expusieron sus casos de violencia y se pronunciaron en contra de la ola de feminicidios en Chiapas, además de colocar sus pancartas en el Palacio Municipal.












