A fin de recuperar parte de los ecosistemas que se han dañado por las plagas descortesadoras, los incendios forestales y el saqueo de la flora, Francisco Javier Jiménez González, director de la Reserva de la Biósfera Volcán Tacaná de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), comentó que en los últimos cinco años se han reforestado unas 45 hectáreas con la siembra de 50 mil plantas, principalmente de pino.
Como parte de la estrategia de restauración, dijo, se inició una nueva etapa con la colocación de cuatro mil plantas de pino ayacahuite (Pinus ayacahuite), lo que permitirá recuperar (a mediano y largo plazo) parte del bosque que ha resultado afectado en los últimos meses por una serie de factores sanitarios, ambientales y sociales.
De acuerdo con la información, estas acciones se están realizando gracias a la participación de 16 personas -hombres y mujeres- que son originarias de la comunidad Talquián Viejo, municipio de Unión Juárez, lugar en donde se ubica el vivero comunitario.
Según lo puntualizado por la Conanp, “en la segunda etapa de reforestación se tiene programada la siembra de 6000 plantas, igualmente en áreas degradadas de la parte alta del volcán” y, para la tercera fase, se tiene previsto que se produzcan 10 mil plantas que se llevarán a los sitios más afectados.
Todas las actividades realizadas, explicó el director de la reserva, surgieron de un análisis de la cobertura vegetal del volcán y ahí se dieron cuenta no sólo de las áreas taladas o dañadas que se tenían, sino también observaron una oportunidad para repoblar los bosques de pino, que son los ecosistemas que protegen este sitio. Este tipo de flora se encuentra a una altura considerable del cráter y son 17 especies diferentes.
El biólogo de profesión explicó que también observaron la importancia de que sean las mismas comunidades las que se involucren en los trabajos de conservación. Mediante estrategias de subsidios se llevó a cabo la producción (primero) de las plantas y después vino la siembra para cuidar los bosques de niebla.
Uno de los aspectos fundamentales, remarcó, es que también notaron que hay sitios que ya no se utilizan para las quemas agrícolas, por lo que se tomó la decisión de que esos sitios puedan recuperarse de forma natural. Con esto, añadió, se pueden hacer otras actividades que sean redituables para la población y ahí aparece la producción de miel, flores, hortalizas, el manejo y la conservación del suelo.












