Más de 80 mil litros de agua y cinco horas de combate

Más de 80 mil litros de agua y cinco horas de combate

Los cuerpos de emergencia de Comitán y zonas aledañas se llevaron un promedio de cinco horas y requirieron de hasta 80 mil litros de agua para liquidar un incendio que se presentó sobre la central de abastos “28 de Agosto” en dicho municipio, puntualizó Marco Antonio Sánchez Guerrero, director del Instituto de Bomberos en el estado de Chiapas.

Este incidente, dijo, pone de manifiesto la necesidad de que los Ayuntamientos cuenten con personal capacitado para atender estas necesidades, toda vez que por las características del percance, una empresa privada podría cobrar hasta 300 mil pesos para combatir las llamas.

De lo que se percataron mientras realizaban el combate del fuego, es que muchos de los negocios presentaban una situación irregular en el tema de las instalaciones eléctricas, además de que no contaban con las medidas mínimas en prevención de incendios y no tener acumulación de materiales combustibles.

El llamado

Los bomberos, recordó, recibieron el llamado de auxilio alrededor de las 9:15 de la noche para que se trasladaran a la central de abastos. Acudieron elementos de La Trinitaria, Las Margaritas, Tzimol, Socoltenango, La Independencia, Las Rosas y bomberos de San Cristóbal de Las Casas.

Llegar desde San Cristóbal de Las Casas les demoró más de una hora; desde las 22:30 comenzaron los trabajos para sofocar el incendio, el cual requirió de cinco horas de trabajo para la liquidación.

Sánchez Guerrero añadió que cuando llegaron el siniestro estaba en una etapa casi de combustión total y uno de los retos que enfrentaron fue la acumulación de calor, debido a que se trataba de una área quemada.

También se encontraron, detalló, algunos negocios que tenían venta de veladoras y que, a su vez, contenían materiales peligrosos como el amoniaco, situación que calificó de preocupante, debido a que no había ninguna medida preventiva.

El saldo

Dentro del saldo de los elementos, algunos sufrieron golpes de calor, otros sufrieron intoxicación, pero ninguno de gravedad. Un promedio de 50 personas atendieron el percance en colaboración con varias instituciones.

El conocimiento de cómo hacer una correcta ventilación para que los gases se alejen del sitio, técnicas de extinción de incendios (que no sólo es tirar agua en el lugar), remoción de los materiales, la identificación de la escena, así como el tiempo que tardan las unidades en llegar, son factores que inciden de manera positiva o negativa para aminorar los daños que pueda generar un siniestro.

El director del Instituto de Bomberos comentó que buscarán un acercamiento con los municipios para fortalecer y capacitar al personal, a fin de que estos organismos se encarguen de hacer peritajes en el momento en que un negocio se ponga en marcha, con la idea de que todos los establecimientos tengan en regla su documentación en prevención de incendios.

Causa del siniestro

El fuego que inició aparentemente por un cortocircuito se propagó en varios locales comerciales y debido al reducido espacio no se logró controlar de inmediato. Las intensas llamas se podían observar por encima del techado del mercado, alcanzado hasta 15 metros de altura.

El cuerpo de bomberos fue superado por el siniestro, aunado a que no contaban con el equipo especializado para trabajar entre la intensa humareda, aún así trabajaron de manera ardua.

Camiones tipo pipa de empresas particulares apoyaron para abastecer de agua a las unidades que se encontraban sofocando la conflagración, al igual unidades de la Sedena.

Durante el incendio, locatarios llegaron con desesperación para tratar de rescatar algo del producto invertido, muchos de ellos rompieron las protecciones de metal para rescatar zapatos, ropa, piñatas, entre otros.

La policía municipal fue rebasada, ya que muchas personas entraron al mercado para ayudar, pero según narró un bombero, “sólo estorbaban en los trabajos que realizaban, además de arriesgarse al no tener el equipo necesario”.

Señalamiento

Algunos comerciantes denunciaron que el incendio pudo haber sido provocado, ya que el actual alcalde que gobernó en el 2015-2018 pretendió remodelar la central de abastos, pero los comerciantes no lo permitieron, señalando que “no nos van a sacar de nuestros lugares, sobre las cenizas vamos a vender, poco a poco saldremos adelante”, afirmó una comerciante.

Las pérdidas aún se contabilizan, pero trasciende que asciende a varios millones de pesos, toda vez que comerciantes indican que invierten dependiendo el giro del comercio, el cual va como mínimo desde los 200 mil pesos en adelante.