A 61 años del decreto emitido para la protección y conservación del Parque Nacional Lagunas de Montebello, María Odetta Cervantes Bieletto, directora de esta reserva natural, resaltó que son más de dos mil hectáreas de bosques las que se han recuperado y que han dado lugar a nuevos registros de flora y fauna.
Entrevistada sobre el tema, destacó que este espacio ayuda a regular el flujo hídrico que se distribuye en toda la región; contar con dicha vegetación, remarcó, es fundamental para evitar la erosión de los suelos y el arrastre de material que puede dañar a la población.
A más de seis décadas de protección, los tigrillos, quetzales, pumas, venado cola blanca, además de la diversidad de orquídeas, son algunas especies que se han podido recuperar y mantener en toda la reserva.
Ejemplares
Además, dijo la funcionaria de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), se han observado nuevas especies de insectos, árboles y hongos (que no tienen registros en México), sin embargo, los trabajos de investigación deben continuar en un espacio que abarca más de seis mil 425 hectáreas.
Reconoció que dentro de los retos más importantes que tienen, está el manejo integral de la cuenta para que, a través de la Junta Intermunicipal, se hagan acciones que eviten la contaminación de las aguas residuales, las cuales han impactado en la coloración de los lagos.
La densidad de la flora que existe en este lugar, añadió la directora, también contribuye a la regulación del clima, “si un árbol nos regula cuatro grados menos, imagínate una masa forestal, es muy importante para la captura de carbono”, complementó.
Las Lagunas de Montebello ofrecen, también, una riqueza natural que es aprovechada por más de 800 familias que se dedican a las actividades turísticas, que se traduce en una derrama muy considerable. El ecoturismo (además de ser redituable en términos económicos) también ayuda a la conservación de los recursos, debido a que las acciones que se hacen en la zona son completamente sustentables.











