Más de tres mil familias viven en zonas de riesgo

Más de tres mil familias viven en zonas de riesgo

Más de tres mil familias viven en alta zona de riesgo al estar asentadas sobre líneas de tuberías que corren en el subsuelo de este municipio interconectando entre los complejos, Cactus Nuevo Pemex y las baterías Sitio Grande y Giraldas.

Desde hace más de 20 años, las familias que no tenían donde vivir, por la falta de un proyecto de vivienda del gobierno estatal, se fueron asentando en lo que hoy son 28 colonias irregulares, que ocuparon cientos de hectáreas de terrenos, propiedad de  petróleos mexicanos.

En este lugar, se conformaron las colonias, El porvenir, Bicentenario en sus cuatro secciones, colonia el Ranero, Pacto Obrero, Zapata segunda sección, Presidentes, Insurgentes, 14 de febrero, la Esperanza, la Bendición de Dios, 21 de febrero, la Argentina entre otros, donde tienen un aproximado de cuatro mil gentes.

Sin embargo estas personas viven en una bomba de tiempo debido a que por el lugar, pasan más de 26 líneas, muchas de ellas vivas, es decir, con transporte de productos como gas sulfhídrico, agua salada, e hidrocarburos, que llegan desde las baterías, hasta el complejo procesador Cactus.

Durante los inicios del año 2000, Pemex y la Coordinación Regional de Protección Civil, dieron un dictamen de alto riesgo señalando la peligrosidad al estar asentado a menos de 500 metros sobre el área de riesgo.

Los cortes de tubería y excavaciones, han generado fugas de hidrocarburo y gas, que han puesto la vida de miles de familias en peligro por lo que han sido desalojadas, mientras cuadrillas de trabajadores petroleros, reparan las fugas.    

Las familias señalan que para satisfacer la necesidad de vivienda, se vieron en la necesidad de llevar a cabo invasiones ya que en ese entonces, habían espacios ociosos que Pemex no ocupaba.

Ante ello y sin medir el riesgo cientos de familias comenzaron a ocupar al menos unas seis hectáreas de terreno en el lugar denominado zona irregular, por no estar municipalizadas.

Uno de los problemas que aqueja a esta zona, cercana a las líneas de tubería es la extracción de tubería que realizan los llamados “chatarreros” quienes, en aras de conseguir algo de dinero extra, buscan en el subsuelo de estos centros de población las tuberías  enterradas, para extraerla y venderla a los compradores de chatarra.

Esta actividad considerada como delictiva, pone en mayor riesgo a los habitantes de estas colonias, debido a que en varias ocasiones, han segueteado tuberías con residuos de productos tóxicos  como el gas sulfhídrico, en zonas pobladas, que según se sabe en grandes cantidades, podrían ser mortal para quien los respira.

Sin embargo el alto riesgo de vivir en esa zona de peligro, parece no importarles a las familias que extienden la mancha urbana  hasta las zonas de alto riesgo, realizando excavaciones para construir una choza, fabricada con madera, cartón y láminas, hasta altos edificios, a pesar de los señalamientos de no excavar ni golpear, ante el riesgo de dañar la tubería y generar una explosión, en perjuicio de los habitantes cercanos.

Ante esta problemática ni Pemex ni las autoridades de gobierno han hecho nada, para garantizar la seguridad de miles de familias que permanecen sobre la zona de paso por el paso de las tuberías que conducen productos petrolíferos.

A pesar de que se dice que Pemex ha presentado demandas contra los invasores de tierras, no se ha dado a conocer ningún acto de desalojo, incluso toleran más invasiones en los espacios que lucen con leyendas que dicen: “Propiedad Federal”, pero tampoco el gobierno estatal ni municipal, tiene interés en reubicar estas familias, a las que se tiene que atender con los servicios más elementales a pesar de no pagar impuestos y donde todos están conscientes de estar viviendo en una zona de alto riego y que en cualquier momento, podría suceder una desgracia ya sea por deterioro de tuberías o por daño causado por chatarreros.