Más depresión por desempleo

"David Morales * CP. La población masculina resultó ser la más afectada en su identidad al enfrentarse a los despidos y la falta de espacios laborales, esto al perder su imagen de jefe de familia. Al estar sin empleo los hombres no pueden cumplir con el deber, fijado por la sociedad, de proveer económicamente al hogar. Aparecieron entonces la ansiedad, la depresión y la frustración, de igual forma los conflictos al interior de las familias se agudizaron, esto de acuerdo con el psicólogo Alejandro Meza Ojeda, quien señaló el bajo interés por parte de los afectados a atender sus casos con un especialista.

En entrevista, el especialista expuso que los conflictos familiares se agudizaron ante la falta de dinero y la crisis económica. ""La crisis económica pega más fuerte a los hombres, porque se tiene proyectado que tienen que ser los proveedores, porque son los jefes del hogar"", dijo.

Para el experto, la población femenina demostró tener una mejor respuesta ante el despido laboral, porque en las mujeres son menos los prejuicios y es menor la imagen a cuidar. Ello les permitió reubicarse más rápido en el campo laboral, sin importar que su nuevo empleo fuese de un nivel más bajo.

En una división por clase económica, los varones con solvencia económica acostumbrados a comodidades, ""están en competencia con otros hombres y tienen una imagen que cuidar. Al perder su empleo se negaron a bajar de su estatus social y no quisieron ocupar un puesto menor al anterior y se sumieron en depresión"", explicó.

Entre la clase popular el problema se ha agudizado, los problemas familiares ya existentes se agravaron. Con la crisis se desencadenan los conflictos.



Frustración en jóvenes.

El especialista dijo que entre la clase estudiantil existe un gran numero de jóvenes frustrados, un fenómeno existente previo a la crisis económica, pues la falta de espacios laborales y sobrecupo en las carreras son problemas existentes desde hace ya varios años.

La dificultad de ingresar al campo laboral los obliga a ocuparse en otros empleos ajenos a la carrera. Se ve a licenciados como taxistas y casos semejantes, expuso.

No es tan fácil encontrar trabajo. Con la crisis económica es más difícil, sobre todo en las condiciones transparentes, lo que los obliga a recurrir a compadrazgos y recomendaciones con funcionarios.

A pesar de ello, dijo el entrevistado, en México no existe la cultura de la atención psicológica preventiva ante el desempleo. ""Habría que generar la cultura de talleres para prevenir alguna situaciones de conflicto.... hablamos de estudios que sí se hacen en países de primer mundo"", sentenció.

Meza Ojeda puso como ejemplo el caso de los hombres agresores donde no existe una ley que les obligue a asistir a sesiones para prevención y manejo de la ira. Sería, agregó, un trabajo de las instituciones gubernamentales, donde las universidades serían instrumentos para generar y aplicar los programas necesarios en la materia.

"