"Este fin de semana 20 mujeres mexicanas morirán de cáncer de mama, la principal causa de fallecimientos entre ellas después del cervicouterino. Los diagnósticos tardíos de un extenuado servicio médico público y exámenes incorrectos de los especialistas, apenas 900 oncólogos en todo el país, para atender 100 mil nuevos casos al ano de cánceres de todo tipo en México, complican tremendamente el panorama.
Ya no es inusitado oír que a alguien, una amiga, una hermana, una madre, una hija se le diagnostica cáncer. Las estadísticas registran 10 decesos diarios en el país por una enfermedad que no sabemos si crece su incidencia por cambios en el estilo de vida, asuntos de genética o si simplemente se le está registrando más en las estadísticas de salud pública; el caso es que cada vez se reportan más mexicanas con cáncer.
Eso no es todo. El promedio de edad mundial de las pacientes, que es de 61 anos, baja en México a 51, por razones no precisadas, pero que pueden ir desde cambios en patrones de alimentación, como la ingesta de productos enlatados con preservadores o el uso de plástico dentro de los hornos de microondas.
En los servicios públicos, como el Seguro Social, los atareados médicos prefieren deshacerse pronto de las pacientes de apariencia sana con un rápido ""usted no tiene nada"" o ""sólo es una bolita de grasa"", sin mayores exploraciones. Meses después, cuando se detecta la enfermedad, ya es muy tarde. Uno de los axiomas de este padecimiento es que una detección temprana puede significar la vida; un diagnóstico tardío, la muerte.
Las mujeres deben responsabilizarse de su propia salud mediante el autoexamen mensual y presentándose para ser examinadas. La medicina pública, adonde la mayor parte de las mexicanas tiene que acudir, ha de cumplir con su parte de la ecuación: ofrecer revisiones cuidadosas, diagnósticos certeros y tratamientos adecuados.
Las empresas y las organizaciones sociales diversas también tienen mucho qué aportar en campanas para ayudar a la detección oportuna de cáncer, como lo propone la organización Senos Amigos, o Breast Friends, que, con el juego de las palabras de su nombre en inglés, implica que los mejores amigos de las mujeres son quienes pueden ayudarlas a librar este peligro.
El dano de no prevenir que una de cada cinco mujeres mexicanas enferme no sólo debe ser cuantificado en millones de pesos de pérdidas económicas sino a la sazón tanto del costo del tratamiento, como del impacto negativo en puestos laborales por el ausentismo del que se acompana, para no hablar del dolor ocasionado a una mujer y a sus seres queridos. Eso, como dice el comercial, no tiene precio.
El principio del éxito de todo el servicio de salud se basa en la relación entre médico y paciente. Los factores de riesgo no los puede controlar nadie más que uno mismo, cuidando la alimentación y procurando hábitos sanos.
En lo que respecta al médico, independientemente de la precariedad de los servicios públicos, el profesionalismo con el que se conduzca puede hacer la diferencia entre la salud y la enfermedad de una persona. Ellos lo saben: diagnosticar con cuidado está en su juramento hipocrático. (El Universal)
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