La investigadora del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), Ivonne Álvarez Gutiérrez, comentó que los cambios legislativos en favor de las mujeres son buenos, son avances importantes si es que llegan a concretarse y aplicarse, porque promueven la igualdad de género desde todos los aspectos.
Comentó que uno de los impuestos que las mujeres se ven forzadas a pagar por razón de género es el Impuesto al Valor Agregado (IVA) en los productos de gestión menstrual, como toallas sanitarias, tampones o panti protectores, que solamente utilizan ellas durante casi toda su vida.
En razón a ello, desde el año pasado se ha venido impulsando por organizaciones civiles y diputadas federales la eliminación del IVA de ese tipo de productos, viciado desde la perspectiva de género y que genera ingresos multimillonarios a las empresas, ya que las mujeres representan más del 50 por ciento de la población del país.
Enfatizó que las mujeres están obligadas a hacer uso de estos productos, cargados de impuestos, cada mes a partir de los 11-12 años de edad y hasta el final de su vida reproductiva, los 50 años en promedio. Deben administrar sus gastos y destinar una parte para ello. Nadie más utiliza toallas sanitarias o tampones.
Álvarez Gutiérrez, del proyecto Investigadores e Investigadoras por México de Conacyt, hizo referencia a la feminización de la pobreza en México, con base a que cifras oficiales señalan que hay más mujeres en situación de pobreza y pobreza extrema que hombres, por lo que evidentemente muchas no pueden y no tienen acceso a productos de gestión menstrual.
A pesar de ser artículos de primera necesidad, los productos de gestión menstrual están sujetos a la tasa del 16 por ciento del IVA. Desde una perspectiva de derechos humanos e igualdad de género, este tratamiento fiscal resulta discriminatorio y atenta contra él acceso a la salud, la vida digna, el trabajo y la educación de las mujeres.
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) reportó en 2019, que de acuerdo al monitoreo de los precios de algunos productos similares para mujeres y hombres, los productos como rastrillos tienen un precio final de hasta 17 por ciento más si están dirigidos a mujeres.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud, la edad promedio en la que se menstrúa es de los 15 a los 49 años de edad, donde también entran en juego las variaciones entre duraciones de ciclos y días de menstruación. Las personas menstruantes a nivel mundial se estiman ascienden a mil 800 millones.












