Mientras camina por las calles del centro de la ciudad, la señora Flor se mantiene en la búsqueda de los regalos al alcance de su bolsillo para sus dos hijos varones.
Ingresa a uno de los comercios con juguetes y observa para luego preguntar los precios: algunos de los que consulta van desde los 100 pesos hasta los 500.
Asegura que pasa por su mente la posibilidad de comprar algunos a crédito, ya que al menos un par de tiendas departamentales los incluyen en sus ventas, aunque ahí los precios son un poco más elevados y reconoce que la calidad de los juguetes es mejor.
Sonriendo, dice, al final solo sirven para distraer un rato a los niños y luego los dejan olvidados.
César, quien ahora es padre de familia, recuerda que cuando era niño seguía la tradición cuando era pequeño y llegaban los primeros días de enero: él ponía su carta en un zapato o en un calcetín y esperaba que llegara la mañana del 6 de enero para recibir los juguetes; era un momento emocionante, rememora.
En tanto que el señor Miguel, que es padre de una niña y un niño, reconoce que en su casa solo se toma en cuenta la llegada de Santa Claus, por lo que sus hijos abren los regalos el día 25 por la mañana y no consideran la celebración de los Reyes Magos.
Por su parte, Laura, quien es una joven originaria de Escárcega, Campeche, recuerda que cuando era niña su mayor anhelo era la llegada de los Reyes Magos, pues la de Santa Claus no era tan significativa.
Rafael “N” reconoce que no es padre de familia, pero como tío prefiere dar mejores regalos en Navidad, aunque su hermana, quien es madre de sus sobrinos, ha ido alternando los regalos en costo y calidad durante los días de Reyes.
Daniel, otro joven, indica que, en su caso, los mejores regalos de su infancia fueron compartidos por los Reyes Magos y no tanto por Santa Claus, por lo que sus recuerdos son mejores durante el mes de enero.
Gabriel, quien es originario del Estado de México, expone que sus familiares acostumbran a realizar un intercambio de regalos en diciembre y la entrega de los mejores regalos para los niños y niñas en su familia son en enero.
En el caso de Roberto, quien es padre de familia de una menor, manifiesta que el cumpleaños de su hija se acerca al día de Reyes, por lo que esa fecha aprovecha a entregarle un buen regalo o juguete, y en diciembre prefiere regalarle zapatos o ropa.
Alberto, a su vez, expresa que sus padres priorizaron la entrega de regalos en enero, pues acepta que es difícil hacer el pago de juguetes en dos ocasiones.
En conjunto, se podría reconocer que el mayor número de regalos se entrega en enero, pero quienes realizan la entrega en el mes de diciembre, lo hacen por un tema de ahorro y desembolsan más recursos en la entrega en nombre de Santa Claus.
Aunque hay un equilibro por parte de los compradores, algunos reconocen que el apego a la celebración de los Reyes Magos está vinculado a un tema de religión.












