El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en Chiapas dio a conocer que en 2013 el 18% de las mujeres que se encontraban en edades de fertilidad (15 a 49 años de edad), habían tenido un aborto, y el 16.3% de estás, tenían entre 15 y 19 años cuando sucedió el evento.
La médico general de la Clínica de Diagnóstico de la Mujer Oriente, Karla Daniela Ramos Reyes, aseguró que el 82 por ciento de los abortos son inducidos, y que mayoritariamente lo realizan las adolescentes.
Explicó que la interrupción del embarazo tiene consecuencias, ya sea voluntario como involuntario, siendo más grave el inducido debido a condiciones insalubres en las que se hace, al ser una práctica ilegal en el estado.
El legrado es la operación por la cual se extrae al feto. Se puede hacer de forma legal, porque el producto falleció en el vientre, o ilegal, cuando se introduce una cánula para raspar en toda la matriz, matando al bebé.
Esta acción hace que la mujer se quede sangrando durante una semana y vaya aminorando en caso de haber sido una operación efectiva. Aunque existe el peligro de que perforen la matriz y se la tengan que quitar, dejando a la persona sin posibilidades de concebir.
Ramos Reyes añadió que no se se olvida de una paciente de alrededor de 16 años que había intentado realizarse un aborto con un gancho para colgar ropa, objeto que se introdujo la joven para poder romper la bolsa del feto e inducir un parto prematuro, pero no solamente perdió al producto sino que también la matriz. Esto ocurrió cuando se encontraba realizando su servicio social en el Hospital Regional Rafael Pascacio Gamboa.
Por otro lado, también el provocarse el aborto por medio de la toma de medicamento significa un riesgo porque la joven podría desangrarse durante este proceso.
La integrante de la Red Chiapas por la Paridad Efectiva (Repare), Candelaria Rodríguez Sosa, mencionó que el aborto es la acción que toman las mujeres sobre sus cuerpos, aunque reconoció que sigue siendo un tema que sigue impactando a la sociedad.
Porque se divide en lo moral y el derecho de la mujer a decidir; en el ámbito moral se tiene a la religión, porque se está matando a un ser vivo; y por el otro, violenta los derechos humanos de las mujeres.
Rodríguez Sosa dijo que “en los noventas se despenalizó en la entidad el aborto por una semana, pero se volvió a penalizar”.
Agregó que algunas personas se encontraban de acuerdo con la despenalización del acto, pues se veía como una manera de darle libertad de tomar decisiones a las mujeres; pero existían personas que opinaban que el aborto debía decirse entre dos personas.
Decían que era necesario hacer partícipe del deceso de la criatura al padre, no solamente a la mujer. Pero la mayoría de los embarazos que terminaban en aborto, era porque en el proceso de fecundación se había realizado en una situación en donde ambos progenitores se encontraban en estado de ebriedad.












