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Ayer, 17 de mayo, se conmemoró el Día Internacional del Reciclaje. No se tiene noticia de que la fecha haya recibido mayor atención, no obstante el tema en estos tiempos en que el embalaje y la presentación multivariada han evolucionado convirtiéndose en industrias paralelas al producto, resulta de capital importancia desde el punto de vista del manejo y la disposición final de la basura.

Un refresco embotellado que hace tres décadas se vendía sólo en dos tamaños de envases de vidrio retornable, ahora ha evolucionado en un sinfín de presentaciones en plástico desechable. El unicel es otra de las variantes, pues ahora, tanto unicel como plástico sirven para atender cualquier eventualidad, lo que ha disparado su consumo.

A lo anterior se suma el aluminio y otros derivados que de manera improvisada o casual son objeto de compra con el propósito de revenderlos a intermediarios que sobreviven con su venta en recicladoras que se hallan fuera de Chiapas. De acuerdo con información disponible en agencias informativas, se calcula que para el 2012, a nivel global, los humanos habrán generado alrededor de 2 mil 500 millones de toneladas de residuos sólidos urbanos como latas, botellas de plástico, frascos de vidrio, chatarra, papel, cartón y periódico.

Expo Recicla, por su parte, hace ver que el reciclaje salva los recursos naturales, reduce la contaminación y genera empleos, además de ser una excelente manera de revertir el cambio climático día a día, pero además, es la evidencia que contradice a quienes al estar frente al desafío que representa el manejo de la basura, pugnan por sancionar o gravar a las empresas sin ver que dan empleo, que producen riqueza, y que no es allí donde reside el problema.

Un reportaje publicado por Cuarto Poder daba a conocer en meses pasados la existencia de una recicladora en la ciudad de Las Casas, la cual, pese a diversos problemas ha ido colocándose como una verdadera alternativa en este sentido de total beneficio. En otros esfuerzos, sólo se ven precariedad y provisionalidad que determinarán una corta permanencia.

No obstante, vale conmemorar el 17 de mayo como una invitación a reflexionar sobre lo que hacemos todos con nuestros residuos, y vale criticarnos también si somos quienes tiramos la basura en las calles de nuestras ciudades para que vaya a parar al Cañón del Sumidero.