Mayor empatía es necesaria ante autismo

Mayor empatía es necesaria ante autismo

Deysi Adileni Juárez Domínguez es la madre de César, un menor con trastorno del espectro autista (TEA), quien comparte que es necesario que las autoridades sean más empáticas con este trastorno neurológico, por lo que la detección temprana del autismo es algo vital.

Deysi Adileni forma parte de las familias TEA en Chiapas. Comenta que el diagnóstico de César se dio cuando él tenía tres años y medio, mientras estudiaba en una escuela preescolar pública “regular”.

La familia de César comenzó a notar que algo era diferente, y los profesores de la escuela decían que se metía debajo de las mesas, que no tenía contacto con los demás niños, “y nosotros sabíamos que algo era diferente, pero desafortunadamente la escuela no estaba preparada para tener a mi hijo, por lo que nos solicitaron que buscáramos otra escuela”, expuso.

Así que el menor (ahora de siete años) debió ser integrado a una escuela particular “porque no encontrábamos una escuela pública que nos aceptara, esa escuela nos mandó a que se hiciera un diagnóstico con un neuropediatra, y él fue quien nos diagnosticó el autismo”.

Deysi comparte que su caminar ha sido muy difícil, ya que en Chiapas no existen clínicas tan grandes, la clínica más grande que tenemos de autismo es la del DIF Estatal, por lo que dijo que esta se ve rebasada en atención.

Signos del TEA

Deysi comenta que “cuando los hijos van creciendo, alrededor de los dos años y medio hay un retroceso; cuando ya lograron decir sus primeras palabras o comienzan a hablar, de manera repentina dejan de hacerlo, y de repente no hay interacción ni contacto visual y dejan de hablar”.

En su experiencia, expone que “muchos de los maestros no están preparados para ver a nuestros hijos, cuando César empezó a presentar características de autismo, los maestros comenzaron a decir que no escuchaba, por eso no volteaba a verlos, entonces le practicaron audiometrías y muchos estudios que revelaron que no era ese el padecimiento”.

El costo de una escuela particular ronda por los 3 mil 500 pesos, y en este caso, conforme César va creciendo, la escuela no atiende las necesidades del niño.

Para poder entender como padres qué es el autismo, Deysi y su familia recibieron el diagnóstico, también recibieron una terapia, la cual incluye una ayuda para superar el duelo, “para aceptar que las cosas no serán iguales, y las que las cosas que se añoran no van a llegar, pero a veces también pueden ser buenas, y con nuestra ayuda, nuestros hijos también pueden seguir adelante”, externó.